Imagen: AP

Dicen que Donald Trump tiene un botón rojo en el Despacho Oval con el que pide hasta doce Coca-Cola Light al día. En su discurso de año nuevo, Kim Jong-un aseguró que hay otro botón siempre a mano en su escritorio que deja un ataque nuclear sobre cualquier ciudad de los Estados Unidos al alcance de su dedo.

“Todo el territorio de Estados Unidos entra en el rango de nuestras armas nucleares, y tengo un botón nuclear siempre en el escritorio de mi oficina. Esto no es una amenaza, es una realidad”, dijo el líder norcoreano por televisión, para después matizar que su arsenal “solo será utilizado si la seguridad de Corea del Norte está en riesgo”.

Advertisement

La desafiante no-amenaza llega cuando el régimen acaba de superar la fase de desarrollo de su programa nuclear y se prepara para producir misiles en masa, según el propio Kim. “Este año, deberíamos centrarnos en producir en masa cabezas nucleares y misiles balísticos para el despliegue operacional”, dijo.

Pero, tranquilos. Por un lado, no podemos saber si el joven dictador habla en serio o de manera figurada (en cualquier potencia nuclear existen procesos nucleares estrictos que involucran a oficiales militares y precisan de códigos de lanzamiento, por lo que el botón rojo suele ser una metáfora).

Por otro lado, no está claro que los misiles de largo alcance norcoreanos posean los sofisticados sistemas de guía y reingreso necesarios para llevar a cabo un ataque intercontinental, aunque sea solo cuestión de tiempo que lo consigan. En 2017, Pyongyang realizó once pruebas de misiles balísticos y su sexto ensayo nuclear exitoso, lo que elevó la tensión en la península de Corea y llevó a la ONU a emitir un embargo en las importaciones de gasolina desde el país asiático.

Advertisement

Por último, y aunque se confirme que Corea del Norte está al nivel en el que dice estar, Kim Jong-un pareció relajar un poco los ánimos justo después de hablar de su botón nuclear. El dictador mencionó la posibilidad de enviar una delegación norcoreana a los Juegos Olímpicos de Invierno, que se celebrarán en Corea del Sur. Toda una sorpresa que podría representar un gesto conciliador.

[Washington Post]