El mundo de la arqueología está revolucionado tras el descubrimiento de los restos de un niño que vivió hace 250.000 años en Sudáfrica. El hallazgo, realizado en el sistema de cuevas Rising Star, ha puesto en duda teorías ampliamente aceptadas sobre la evolución humana.
El protagonista es Leti, un pequeño Homo naledi que, pese a su corta vida, ha logrado cambiar nuestra comprensión del pasado.
Un descubrimiento que cambia la historia

Los restos de Leti fueron encontrados en un sector inexplorado de la Cámara Dinaledi, una parte profunda de la cueva donde ya se habían hallado fósiles de la misma especie. Lo sorprendente es que el lugar donde descansaban sus restos era extremadamente angosto, de apenas 15 por 80 centímetros, lo que complicó notablemente el trabajo de los investigadores.
El Homo naledi, la especie a la que pertenece Leti, convivió con los primeros humanos modernos, lo que hace que este descubrimiento sea aún más impactante. Hasta ahora, se creía que los humanos modernos eran los únicos habitantes de África en esa época. Sin embargo, este fósil cambia radicalmente esa perspectiva, demostrando que existieron otras especies humanas en el continente al mismo tiempo.
El profesor Lee Berger, líder del equipo de investigación y director del Centro para la Exploración del Viaje Humano Profundo de la Universidad de Wits, destacó la relevancia del descubrimiento: «El Homo naledi sigue siendo uno de los parientes humanos antiguos más enigmáticos jamás descubiertos».
El misterio de Leti, «la perdida»

El nombre «Leti» proviene del setswana, uno de los idiomas oficiales de Sudáfrica, y significa «la perdida». El cráneo fue reconstruido a partir de 28 fragmentos óseos y seis dientes, lo que permitió a los científicos obtener una imagen más clara de cómo era el niño.
Desde 2013, la cueva Rising Star ha revelado casi 2.000 fragmentos óseos de más de 20 individuos de la especie Homo naledi. Entre ellos se encuentra también Neo, otro esqueleto destacado que fue objeto de estudio del antropólogo biológico John Hawkins, quien resalta la importancia del lugar: «Este es el sitio más rico en fósiles de homínidos del continente africano y convierte a Naledi en una de las especies de homínidos antiguos más conocidas jamás descubiertas».
Una muerte envuelta en misterio
Pese a la magnitud del descubrimiento, la causa de la muerte de Leti sigue siendo un misterio. No se hallaron signos evidentes de heridas o traumatismos, lo que complica determinar qué pudo haber ocurrido hace un cuarto de millón de años.
El contexto en el que se encontraron los restos sugiere que el cuerpo pudo haber sido colocado deliberadamente en el estrecho pasadizo, pero esto sigue siendo motivo de especulación. Aún queda mucho por descubrir sobre la vida y la muerte de Leti, pero una cosa es segura: su existencia desafía lo que creíamos saber sobre nuestros antiguos parientes humanos.