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Ciencia

La acompañante de Betelgeuse es más rara de lo que se pensaba

Hay más datos sobre la pequeña estrella que acompaña a Betelgeuse.
Por Gayoung Lee Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Hace un par de meses los astrónomos confirmaron oficialmente que Betelgeuse tiene acompañante, tal como se sospechaba hacía tiempo. Desde entonces los investigadores han trabajado por estudiar a esta estrella, pero con cada nueva observación, encuentran que se aleja más y más de lo que esperaban o suponían.

Un estudio reciente publicado en The Astrophysical Journal presenta un análisis completo de esta estrella, que recibió el mote de Betelbuddy, “compinche o compañera de Betel”, utilizando datos del Observatorio Chandra de rayos X, de la NASA y del Telescopio Espacial Hubble. En las “más profundas observaciones de Betelgeuse con rayos X hasta ahora” encontraron que se trata de un joven objeto estelar (YSO, en inglés) cuyo tamaño es similar al de nuestro sol.

Esto se condice con un estudio anterior, no relacionado con este, que predecía la juventud de Betelbuddy en comparación con la antigüedad de Betelgeuse, una roja supergigante que se acerca al final de su ciclo de vida como estrella. Al mismo tiempo los hallazgos contradicen suposiciones sobre la naturaleza de la composición estelar de esta pequeña compañera.

¡No te vayas!

El proyecto era “una carrera contra el tiempo”, según lo describieron en declaraciones los investigadores, ya que logró captar a la estrella Betelbuddy muy poco antes de que desapareciera detrás de su compañera durante los próximos dos años.

El Telescopio Gemini North de Hawai captó una débil imagen de Betelbuddy, lo que en sí mismo fue una hazaña milagrosa “porque la diferencia en el brillo entre Betelgeuse y su pequeña acompañante es una total locura”, explicó Anna O’Grady, autora principal del trabajo e investigadora postdoctoral de la Universidad Carnegie Mellon, en la declaración.

Para ponerlo en perspectiva, Betelgeuse tiene unas 700 veces el tamaño de nuestro sol y es miles de veces más brillante. Por eso el equipo consideró otros métodos para poder estudiar a la diminuta estrella: imágenes de rayos X y espectroscopía UV. Que Chandra y Hubble aceptaran las propuestas de observar lo mismo es testimonio del entusiasmo de la comunidad astrofísica en torno a Betelbuddy, dijo la investigadora.

“Resulta que jamás había habido una observación buena en la que Betelbuddy no estuviera detrás de Betelgeuse. El hecho de que ahora podamos confirmar que allí hay algo nos muestra lo mucho que avanzó la ciencia”, dijo O’Grady.

Una extraña pareja estelar

Cuando los datos respaldaron la existencia de Betelbuddy los astrónomos empezaron a considerar qué tipo de estrella podía ser. La explicación más “estandarizada” era que, por su pequeño tamaño y la edad de Betelgeuse, Betelbuddy era una estrella compacta de neutrones o una enana blanca.

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©International Gemini Observatory/NOIRLab/NSF/AURA/M. Zamani (NSF NOIRLab)

“Y en ese caso son dos objetos muy, muy diferentes”, dijo O’Grady. “Si era uno de esos objetos, señalaría hacia una historia evolutiva muy distinta del sistema”.
Pero Betelbuddy no era ninguna de las dos cosas, añadió. La compañera no mostraba evidencia de acreción, que es lo que identifica a las estrellas de neutrones o las enanas blancas. Los datos de rayos X apuntan a que Betelbuddy es un joven objeto estelar. Ahora resulta difícil “determinar su masa”, señala el trabajo, aunque los nuevos hallazgos siguen señalando que está dentro del rango de masa que el equipo predijo al tomar imágenes directas de Betelbuddy en julio.

El punto es que Betelbuddy es muchísimo más pequeña que Betelgeuse. Es algo que contradice fuertemente la idea convencional de que los pares de estrellas binarias suelen parecerse en cuanto a su masa. Si las observaciones son correctas, Betelgeuse tiene entre 15 y 18 veces la masa de Betelbuddy, una proporción “que nos deja atónitos”, según dijeron los investigadores.

“Esto nos abre un nuevo régimen de las tasas de masa extrema de las binarias”, añadió O’Grady, lo que significa que apunta a la presencia de una nueva clase de estrellas binarias con masas enormemente dispares. “Es un área que no se ha explorado mucho porque es tan difícil encontrarlas o siquiera identificarlas como pudimos hacerlo con Betelgeuse”.

Tal como dicen los investigadores, Betelbuddy probablemente no vuelva a aparecer en el rango de detección hasta dentro de dos años. Pero cuando la estrellita vuelva en noviembre de 2027, los astrónomos estarán preparados para aprender más sobre ella.

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