Saltar al contenido
Ciencia

La Antártida registró 15,4 °C en pleno invierno austral y batió récords históricos: tres mecanismos atmosféricos explican cómo ocurrió

Durante los primeros días de junio de 2026, la Base Esperanza en el extremo norte de la Península Antártica registró 15,4 °C, un récord histórico para cualquier junio desde que existen observaciones en la estación. Las anomalías superaron los 10 °C respecto del promedio climatológico en gran parte de la Península. Los meteorólogos identificaron tres mecanismos concurrentes: una configuración de bloqueo atmosférico en el Atlántico y Pacífico sur, un posible efecto Föehn sobre la cordillera peninsular, y un déficit de hielo marino de 650.000 km² en el mar de Bellingshausen
Por

Tiempo de lectura 4 minutos

Comentarios (0)

El invierno austral en la Península Antártica debería producir temperaturas que raramente superan los 0 °C. En junio de 2026, la Base Esperanza registró 15,4 °C, un número que en ese contexto geográfico y estacional resulta tan anómalo que requiere explicación. No fue un dato aislado: según los datos de Copernicus y la NOAA, gran parte de la Península Antártica registró anomalías de más de 10°C respecto del promedio climatológico durante los primeros diez días del mes, y el déficit de hielo marino en el mar de Bellingshausen alcanzó cerca de 650.000 kilómetros cuadrados, el equivalente a la superficie de Francia entera.

¿Cómo puede producirse una ola de calor de esta magnitud en el lugar más frío del planeta en su mes más frío? La respuesta no es una sola causa sino la confluencia de tres mecanismos atmosféricos que actuaron simultáneamente.

Primer mecanismo: un corredor de aire cálido desde las latitudes medias

Base Esperanza
© Por The Central Intelligence Agency – The World Factbook – Antarctica, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=29196426

El disparador principal fue una configuración atmosférica de bloqueo infrecuente pero documentada en la región. Durante los primeros días de junio se estableció un centro de alta presión anómalo en el Atlántico sur y una baja anómala en el Pacífico sur. Esa combinación de sistemas de presión creó un corredor de circulación que dirigió masas de aire procedentes de latitudes medias, donde las temperaturas son mucho más altas que en la Antártida en invierno, directamente hacia la Península.

Este tipo de configuración de bloqueo puede generar anomalías térmicas significativas incluso sin los otros mecanismos que se describen a continuación. El análisis de datos ERA5 del sistema de reanálisis atmosférico europeo muestra claramente la anomalía de los vientos zonales a 850 hPa durante ese período: en lugar del patrón de vientos del oeste que normalmente aísla a la Antártida del aire más cálido de latitudes medias, los vientos tenían un componente del norte que favorecía el transporte de calor hacia el sur.

Segundo mecanismo: el efecto Foehn sobre la cordillera de la Península

Efecto Foehn
© By NASA – http://eoimages.gsfc.nasa.gov/images/imagerecords/55000/55240/S2000304121707.L1A_HDUN.EuropeanStorm_md.jpg, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=18567213

Un segundo mecanismo que probablemente amplificó el calentamiento es el efecto Foehn, el mismo proceso que genera vientos cálidos y secos en los valles alpinos cuando el aire húmedo atraviesa una cordillera. Cuando una masa de aire húmedo asciende por la ladera occidental de la cordillera que recorre la Península Antártica, se enfría y pierde humedad mediante precipitación. Al descender por la ladera oriental, donde está la Base Esperanza, el aire se comprime adiabáticamente y se calienta a razón de aproximadamente 10 °C por kilómetro de descenso. El resultado puede ser un calentamiento local de varios grados adicionales sobre lo que ya traía el aire proveniente del norte.

Este mecanismo fue descrito y cuantificado para la Península Antártica en un estudio publicado en 2018 por Bozkurt, Rondanelli, Marín y Garreaud, que documentó cómo eventos Foehn desencadenados por ríos atmosféricos podían producir los récords de temperatura más extremos registrados en la región continental antártica. En junio de 2026, la presencia simultánea de vientos del oeste cargados de humedad y el transporte de aire cálido del norte habría creado condiciones favorables para que el efecto Foehn se activara sobre la ladera oriental de la Península.

Tercer mecanismo: el hielo marino que no estaba

Mar De Bellingshausen
© Por CIA – CIA World Factbook Antarctic Region (PDF). Archived from the original on 2012-05-18., Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=3345384

El tercer factor es el más preocupante en términos de tendencia a largo plazo: el déficit de hielo marino en el mar de Bellingshausen, al oeste de la Península. En condiciones normales de junio, ese mar debería estar cubierto de hielo invernal que enfría las masas de aire que transitan sobre él antes de alcanzar el continente. En junio de 2026, el déficit respecto al promedio era de cerca de 650.000 kilómetros cuadrados.

Sin esa capa de hielo, las masas de aire provenientes del norte conservaban más calor cuando llegaban a la Península. El océano abierto tiene un efecto moderador de la temperatura opuesto al del hielo: en lugar de enfriar el aire que pasa sobre él, puede calentarlo si está más templado que la masa de aire. El mecanismo exacto por el que este déficit de hielo contribuyó a la ola de calor de junio sigue siendo objeto de estudio, pero la coincidencia geográfica y temporal es llamativa.

El déficit de hielo marino antártico no es un fenómeno nuevo: desde 2023, el mar de Bellingshausen ha registrado extensiones de hielo invernal consistentemente por debajo del promedio histórico. Como documenta la cobertura de The Guardian, la costa oeste de la Antártida lleva meses con déficits de hielo marino de escala comparable a la de junio de 2026. Eso no convierte el episodio de calor de junio en inevitable ni en directamente causado por el cambio climático, pero sí coloca el déficit de hielo marino como una condición de fondo que facilita la ocurrencia de anomalías térmicas extremas cuando los otros mecanismos también están presentes.

Compartir esta historia

Artículos relacionados