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Ciencia

La ciencia confirma que mirar el móvil mientras caminas altera tu equilibrio

Usar el smartphone mientras caminamos obliga al cerebro a repartir su atención entre la pantalla y el entorno. Los estudios han observado pasos más cortos, menor velocidad y peor equilibrio, mientras que desconectarse durante un paseo puede favorecer la recuperación mental y reducir la sobrecarga asociada a las pantallas.
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Caminar suele considerarse una de las actividades más sencillas que realizamos durante el día, pero basta sacar el teléfono del bolsillo para que algo cambie. Responder mensajes, mirar redes sociales o leer una notificación mientras avanzamos obliga al cerebro a ejecutar simultáneamente dos tareas que compiten por nuestra atención.

Una investigación publicada en PLOS ONE encontró que utilizar el smartphone mientras se camina modifica de forma medible la marcha. Las personas reducen la velocidad, acortan sus pasos y aumentan el tiempo durante el que mantienen los pies apoyados en el suelo.

En otras palabras, el cuerpo adopta automáticamente una forma de caminar más cautelosa para compensar la atención que estamos dedicando a la pantalla.

El cerebro intenta caminar y mirar el móvil al mismo tiempo

Aunque desplazarnos a pie parece una acción automática, hacerlo correctamente exige procesar continuamente información sobre obstáculos, distancias, equilibrio y posición corporal.

Cuando una parte de la atención se concentra en el teléfono, el sistema motor debe adaptarse. Los estudios han observado una mayor variabilidad en los pasos y alteraciones del equilibrio dinámico, factores que pueden aumentar la probabilidad de tropezar o reaccionar más lentamente ante lo que ocurre alrededor.

El problema no se limita a escribir mensajes. Leer, navegar por una aplicación o prestar atención constante a notificaciones también añade una segunda carga cognitiva mientras el cerebro intenta controlar el desplazamiento.

Caminar mirando el móvil parece inofensivo, pero la ciencia muestra que cambia nuestra forma de andar y aumenta el estrés
© Magnific

Por eso, incluso cuando creemos estar caminando con normalidad, nuestro patrón de movimiento puede estar cambiando sin que lo percibamos.

El móvil también puede reducir el efecto relajante del paseo

Salir a caminar suele utilizarse precisamente para despejarse después de pasar horas frente a una pantalla. Sin embargo, mantener la atención dentro del teléfono puede interferir con parte de ese efecto.

Investigaciones citadas sobre el uso del smartphone durante los paseos relacionan esta multitarea con mayores niveles de tensión y respuestas fisiológicas asociadas al estrés.

En cambio, caminar durante periodos breves sin interrupciones digitales puede facilitar que la atención se desplace hacia el entorno. Incluso paseos de entre 10 y 15 minutos aparecen como una forma sencilla de introducir una pausa frente al flujo constante de mensajes, redes sociales y notificaciones.

La diferencia no estaría únicamente en caminar, sino también en qué hacemos mentalmente mientras caminamos.

Pasar demasiadas horas frente a pantallas tampoco ayuda

La acumulación de tiempo de pantalla es otro elemento que diferentes investigaciones han relacionado con el bienestar psicológico.

Algunos análisis poblacionales sitúan alrededor de tres o cuatro horas diarias una zona a partir de la cual aparecen asociaciones más frecuentes con estrés y síntomas depresivos, aunque estos resultados no significan que exista un límite universal válido para todas las personas.

También se han estudiado intervenciones más pequeñas, como limitar temporalmente las redes sociales, desactivar notificaciones o establecer periodos diarios sin smartphone. Varias de estas estrategias han mostrado mejoras en aspectos como sueño, bienestar subjetivo y sensación de conexión social.

Caminar por un espacio verde podría potenciar todavía más el efecto

A todo esto se suma la llamada teoría de la restauración de la atención, según la cual los ambientes naturales pueden ayudar al cerebro a recuperarse de la fatiga producida por periodos prolongados de concentración.

Los paseos por parques y otros espacios verdes se han asociado con mejoras en determinados indicadores de atención y con una menor tendencia a la rumiación mental.

Esto convierte una decisión aparentemente trivial en una estrategia bastante sencilla: salir a caminar y dejar durante unos minutos el teléfono sin mirar.

El smartphone no transforma automáticamente un paseo en algo perjudicial, pero las investigaciones apuntan a que caminar pendiente de una pantalla modifica nuestros movimientos y mantiene activa parte de la carga mental de la que precisamente intentábamos alejarnos. A veces, la mejor función del teléfono durante una caminata puede ser simplemente quedarse en el bolsillo.

 

 

Fuente: Xataka.

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