Tal vez la ciencia haya dado un gran paso adelante en el campo de la fertilización in vitro (FIV), y se podría eludir uno de los mayores riesgos que corren algunas de las mujeres que se someten a este procedimiento.
En un estudio preliminar que se dio a conocer este mes, un equipo afirma haber revertido un defecto que se hace más común a medida que la mujer avanza en edad. El defecto hace que los óvulos tengan una cantidad anormal de cromosomas, y eso hace que falle la FIV en las mujeres mayores. Si los resultados se validan y confirman, la FIV podría ser una opción viable para las familias durante muchos años más, según los investigadores.
“Lo que es realmente bello es que identificamos una proteína que con la edad se reduce y podremos devolverle la juventud, con muy importantes efectos”, le dijo la semana pasada a The Guardian Melina Schuh, directora del Instituto Max Planck de Ciencias Multidisciplinarias de Göttingen.
Un defecto común
El embrión viable tiene que contener 46 cromosomas, 23 que aporta el espermatozoide y 23 que aporta el óvulo. Pero para que estas células tengan 23 cromosomas, primero tienen que dividirse en células que perderán la mitad de la cantidad que normalmente tiene una célula humana, en un proceso que se llama meiosis.
Hay un porcentaje determinado de óvulos humanos que sin duda tendrán la cantidad equivocada de cromosomas cuando se dividen, lo que se conoce como aneuploide. El fenómeno se hace mucho más común a medida que la mujer envejece, y es una de las principales razones por las que la FIV tiene menos probabilidades de funcionar con óvulos que se le extraen a una mujer de más de 40 años de edad.
El aneuploide relacionado con la edad suele tener su origen en la diferencia en los tiempos de separación de los pares de cromosomas idénticos durante la meiosis. Schuh y su equipo ya habían trabajado antes en el estudio de la proteína shugosina 1 (SG01) por su importancia para prevenir este error. Y mostraron que en los óvulos de mayor edad, los niveles de esta proteína eran menores.
En el nuevo estudio aplicaron microinyecciones de shugosina 1 en óvulos humanos y ratones (los óvulos habían sido donados a una clínica de fertilidad). En los dos grupos, la proteína agregada pareció mejorar en cantidad, reduciendo el riesgo de la separación defectuosa. Más de la mitad de los óvulos humanos sin tratamiento mostraban este problema, que solo se dio en el 29% de los óvulos con la Shugoshin 1 añadida.
“Los hallazgos muestran que el suplemento de SG01 es una estrategia potencial para preservar la cohesión de la cromátida en los oocitos de mayor edad”, escribieron en el trabajo que se dio a conocer la semana pasada en el servidor prepublicación bioRxiv.
¿Qué sucede ahora?
La investigación está en su etapa inicial. Los investigadores planean presentarla esta semana en la Conferencia Británica de Fertilidad en Edimburgo, aunque todavía falta el paso vital del proceso científico en que sea revisada por expertos.
El equipo también tiene que generar evidencia de que al añadir shugosina 1 se puede mejorar el resultado de la fertilidad y que es un proceso confiable y seguro. Además, señalan que esto no significa que la FIV sea una posibilidad para las mujeres que ya entraron en la menopausia.
La FIV es cada vez más común en las mujeres que tienen más edad, y este trabajo de investigación, por cierto – si se aprueba – podría hacer que el procedimiento sea más confiable para ellas.
“Es un trabajo realmente importante porque necesitamos perspectivas que funcionen para los óvulos de las mujeres mayores”, le dijo a The Guardian Günes Taylor, investigador de fertilidad de la Universidad de Edimburgo, que no participó del estudio.
Schuh y sus colegas fundaron Ovo Labs, una compañía que busca desarrollar y comercializar su técnica.