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Ciencia

La ciencia pensaba que la ameba no resistiría el calor pero el nuevo récord le valió el nombre de “ameba de fuego”

Es un complejo organismo que soporta temperaturas de 63°C.
Por Ed Cara Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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La vida encuentra la forma de persistir, incluso en algunos de los entornos más inhóspitos de la Tierra. Ahora, un grupo de científicos descubrió una especie de ameba capaz de resistir temperaturas que se creían imposibles para cualquier forma de vida relativamente compleja.
Los investigadores de la Universidad Syracuse encontraron a esta sobreviviente en los manantiales termales de un parque nacional de California. El microorganismo, al que pusieron el mote de ameba de fuego, puede resistir temperaturas de hasta 63°C, e incluso más altas. Es probable que esta ameba no sea el único microorganismo que puede dar por tierra con nuestros preconceptos de los límites máximos de la vida, indican los investigadores.

“Sospechamos que hay otros organismos eucariotas que soportan altas temperaturas”, le dijo a Gizmodo Angela Oliverio, bióloga y bioquímica de Syracuse, y autora del trabajo.

La ameba de fuego

Se conocen bacterias y microbios similares que pueden sobrevivir a temperaturas por encima de los 93°C, pero son organismos procariotas, lo que significa que no tienen un núcleo u otros elementos celulares contenidos por una membrana. Los seres vivos más complejos que sí tienen estas membranas, y los humanos estamos incluidos, son eucariotas. Las membranas, aunque son muy útiles, se vuelven inestables cuando las temperaturas se elevan y los científicos históricamente han pensado que la vida de las eucariotas no resiste temperaturas superiores a los 60°C.

Hay estudios que sugieren la posible presencia de amebas unicelulares en aguas geotermales que superan ese umbral, pero recién ahora Oliverio y su equipo lograron confirmar de manera definitiva la existencia de eucariotas tan extremas.

Los investigadores habían recogido varias muestras entre 2023 y 2025, en aguas y vapores geotermales del Parque Nacional Volcánico Lassen, ubicado junto a una cadena montañosa que recorre varios estados y se conoce como Cascade Range. Las muestras contenían una ameba en particular, que no se conocía, y que podía crecer a 57°C, límite previamente establecido para la vida de las amebas. Entonces los investigadores empezaron a elevar la temperatura.

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©Felix Mikus

La ameba de fuego seguía reproduciéndose mediante mitosis a temperaturas máximas de 63°C. Y lograba soportar y recuperarse al haber sido sometida a temperaturas de 70°C, cambiando de forma y envolviéndose en una capa protectora.

Los investigadores le dieron el nombre formal de Incendiamoeba cascadensis, o “ameba de fuego de las Cascadas”. Su trabajo se publicó el jueves en Cell.

Qué significa esto

Todavía hay mucho por aprender en cuanto a cómo puede sobrevivir la I. cascadensis, allí donde la mayoría de las eucariotas no lo logra. Dicho esto, el equipo ya descubrió indicios potenciales.

“Al comparar la expresión genética de la Incendiamoeba reproducida a 48°C en comparación con 61°C, cerca de los límites inferior y superior de su rango de crecimiento, hallamos varios caminos que se regulaban a 61°C”, dijo Oliverio. Específicamente, encontraron que la ameba expresaba genes que probablemente son importantes para mantener la integridad celular a temperaturas superiores, además de genes que tienen que ver con la reparación del ADN.

También encontraron evidencia de que la ameba había evolucionado mecanismos para la estabilidad de las proteínas, similares a los que se encuentran en algunas bacterias resistentes y otros extremófilos, ejemplo de la evolución convergente.

Es poco probable que la I. cascadensis sea la única eucariota de su tipo, y los investigadores esperan que su trabajo sea el inicio de una carrera por encontrar más ejemplos extremos de vida compleja.”»Esperamos que este esfuerzo inspire a otros a seguir caracterizando muchos de los linajes microbianos eucariotas que rompen las reglas de la biología”, dijo Oliverio.

También planean seguir con el estudio de su descubrimiento. “Estamos buscando Incendiamoeba cascadensis en otros entornos geotermales para comprender su distribución”, dijo Beryl Rapparot, estudiante del doctorado en el laboratorio de Oliverio, hablando con Gizmodo. “Además estudiamos parientes cercanos de la I. cascadensis para entender cómo puede haber evolucionado la adaptación a altas temperaturas, y qué es lo que la aparta de amebas estrechamente emparentadas que no logran sobrevivir a esas temperaturas elevadas”.

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