¡Atención, amantes de las aguas termales! Un trabajo de investigación reciente muestra que los populares sitios vacacionales pueden albergar una especie fatal de ameba que se hace un banquete con los cerebros.
Los científicos del Centro Geológico de EE.UU. y la Universidad Estatal de Montana analizaron muestras de aguas tomadas en importantes parques nacionales del oeste de EE.UU. En tres de esos parques, incluyendo áreas donde antes no se detectaba, encontraron niveles extendidos de Naegleria fowleri. Aunque es raro que la N. fowleri cause enfermedad en humanos, los casos podrían hacerse más comunes a medida que se calienta el clima, advierten los investigadores.
“Estos resultados indican que la N. fowleri está presente en áreas de impacto térmico en el oeste de Estados Unidos, y destacan la necesidad de estrategias de monitoreo avanzado, aviso al público y gestión de riesgos en aguas recreativas termales”, escribieron en su trabajo publicado en marzo en ACS ES&T Water.
Una ameba que se alimenta de cerebros
La ameba N. fowleri cambia de forma y está presente en el suelo y en el agua dulce templada. Suele alimentarse de bacterias y no representa peligro para los humanos si se la ingiere. Pero si ingresa al cuerpo a través de la nariz, puede migrar al cerebro. Una vez allí, literalmente puede alimentarse de las células y causar inflamación masiva, lo que deriva en una grave infección llamada meningoencefalitis amebiana primaria.
La ameba está presente en todo el mundo. Pero los investigadores buscaban rastrear su presencia en las aguas recreativas y templadas de los parques nacionales del oeste de EE.UU. A lo largo de ocho años (2016-2024) recogieron y analizaron 185 muestras de 40 sitios en cinco parques nacionales: Yellowstone, Grand Teton, Olympic, Newberry, y Lake Mead.
El 34% de las muestras dieron resultado positivo en N. fowleri. Las muestras con resultado positivo provenían de tres parques en particular: Lake Mead, Yellowstone, y Grand Teton. Aunque la ameba se encontró en lugares donde ella se la había identificado, también apareció en sitios por primera vez, como en las aguas termales de Lewis Lake, Polecat, Nevada y Boy Scout, Bue Point y Rogers.
Qué hacer
La meningoencefalitis amebiana primaria suele ser fatal, pero afortunadamente es infrecuente. Desde su descubrimiento solo se han informado unos 150 casos en EE.UU., aunque los casos en todo el mundo han aumentado y la distribución de los casos en EE.UU. se ha movido gradualmente hacia el norte, según informan los investigadores. Como la N. fowleri prefiere los entornos cálidos, es probable que el cambio climático haga que siga extendiendo su territorio, causando más casos de la enfermedad.
Lo positivo es que los investigadores afirman que el trabajo destaca la necesidad de un monitoreo más exhaustivo de la N. fowleri, que incluso podría brindar más información sobre la ameba. En algunos sitios se encontró N. fowleri además de otras especies de Naegleria que no son infecciosas, y según los investigadores esto indica que la N. fowleri podría ocupar los mismos nichos que estas especies, en sistemas acuáticos naturales.
“El monitoreo más extendido de N. fowleri en EE.UU. podría contribuir a informar al público sobre la extensión geográfica creciente de este patógeno”, escriben los investigadores en su trabajo.
Dondequiera que se encuentre la ameba, hay acciones simples que pueden prevenir la infección. Entre ellas, limitar el ingreso de agua por la nariz al visitar lugares con aguas dulces, por ejemplo, tapándose la nariz al ingresar al agua. Y también, para la irrigación nasal usar siempre agua destilada, esterilizada, o agua corriente enfriada previamente hervida.