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La ciudad secreta bajo el hielo: Al fin podemos saber acerca del oscuro secreto de la NASA en Groenlandia

Una base secreta de la Guerra Fría ha sido descubierta bajo el hielo del Polo Norte gracias a la NASA. Camp Century, una ciudad subterránea alimentada por energía nuclear, escondía un propósito inquietante que ni siquiera sus ocupantes conocían. ¿Por qué fue creada? ¿Qué peligros acechan ahora tras décadas de abandono? Descubre la historia detrás de este hallazgo escalofriante.
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Durante años, el gélido desierto de Groenlandia ocultó uno de los secretos mejor guardados de la Guerra Fría: Camp Century, una ciudad subterránea construida por Estados Unidos en los años 60. Este lugar, diseñado para funcionar con energía nuclear, permaneció en el olvido hasta que la NASA lo redescubrió recientemente. Lo que parecía ser una base de investigación encubría un propósito mucho más oscuro y peligroso.

Camp Century: La ciudad bajo el hielo que ocultaba un oscuro propósito

La ciudad secreta bajo el hielo: el oscuro secreto de la NASA en Groenlandia
© NASA.

La historia de Camp Century comenzó en 1959, cuando el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos construyó esta base secreta en Groenlandia, bajo una capa de hielo de decenas de metros de espesor. Alimentada por el primer reactor nuclear portátil del mundo, el PM-2A, la estación estaba pensada para albergar hasta 200 personas durante periodos prolongados.

Sin embargo, detrás de su aparente misión científica se ocultaba un objetivo militar: experimentar con el despliegue de armas nucleares en el Ártico. Esta información se mantuvo en secreto hasta mediados de los años 90, cuando el proyecto fue desclasificado.

Robert Weiss, un joven médico de 26 años en ese entonces, fue destinado a Camp Century en 1962 sin conocer el propósito real de la instalación. Durante su estancia, vivió bajo el hielo en una red de túneles de 1,2 kilómetros de largo que incluía alojamiento, hospital, biblioteca y áreas recreativas. Según Weiss, el ambiente en el interior era sorprendentemente cálido y seco, gracias al uso de un reactor nuclear que calentaba el agua extraída de un pozo excavado en el hielo.

Vida cotidiana en una base helada

La ciudad secreta bajo el hielo: el oscuro secreto de la NASA en Groenlandia
© Robert M. Weiss.

La vida en Camp Century no era tan difícil como Weiss temía. Los trabajadores podían permanecer hasta seis meses en la estación, mientras que los soldados no superaban los cuatro. Aunque las condiciones eran aceptables, el aislamiento psicológico y el miedo al colapso de los túneles debido al peso del hielo eran constantes.

El reactor nuclear sufrió problemas al poco tiempo de ponerse en marcha, alcanzando niveles peligrosos de radiación en algunas zonas. Sin embargo, cuando Weiss llegó, ya se habían tomado medidas de seguridad adicionales, como el recubrimiento de plomo para evitar fugas radiactivas.

La ciudad secreta bajo el hielo: el oscuro secreto de la NASA en Groenlandia
© Robert M. Weiss.

Durante su estancia, Weiss se dedicaba a atender a los trabajadores, aunque rara vez ocurrían emergencias médicas. En su tiempo libre, se entretenía jugando al ajedrez, estudiando medicina o disfrutando de las proyecciones de cine nocturnas. Aunque pasaba semanas sin ver la superficie, el médico recuerda con cierta nostalgia aquellos días bajo el hielo, a pesar de los riesgos que desconocía en ese momento.

Un legado peligroso bajo el deshielo

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© Robert M. Weiss.

El descubrimiento de Camp Century por parte de la NASA en 2023 reavivó el debate sobre los peligros que pueden emerger debido al calentamiento global. Las instalaciones abandonadas bajo el hielo podrían volver a quedar expuestas en el futuro, liberando residuos biológicos, químicos y radiactivos que permanecen enterrados.

Según Chad Greene, científico de la NASA, las imágenes obtenidas con radares de penetración terrestre permiten observar la estructura subterránea con una nitidez nunca antes vista. Aunque actualmente no hay riesgo directo, el deshielo progresivo podría poner en peligro la estabilidad de los túneles y la seguridad ambiental en la región.

Los científicos advierten que cualquier exposición de estos residuos podría representar un peligro significativo para el medio ambiente y la salud pública. A medida que el hielo se derrite, el legado oculto de la Guerra Fría amenaza con resurgir, lo que plantea nuevas interrogantes sobre la responsabilidad ambiental y la gestión de estos antiguos sitios militares.

La historia de Camp Century demuestra que, incluso décadas después de su cierre, los secretos militares pueden volver a la superficie de manera inesperada. Lo que parecía un logro científico en su momento ahora se ha convertido en una bomba de tiempo bajo el hielo.

Fuente: CNN.

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