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Ciencia

La colisión entre la Vía Láctea y Andrómeda ya no es segura: La nueva hipótesis que lo cambia todo

Durante décadas se dio por hecho que la Vía Láctea colisionaría con Andrómeda. Sin embargo, nuevos datos indican que ese choque cósmico podría no ocurrir. La dinámica gravitacional del Grupo Local y la influencia de otras galaxias complican un futuro que ya no parece tan claro.
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La colisión entre la Vía Láctea y Andrómeda ha sido una profecía astronómica ampliamente aceptada. Sin embargo, un estudio reciente liderado por la Universidad de Helsinki ha puesto en duda este destino ineludible. Gracias a nuevos datos y simulaciones más precisas, los astrónomos ahora creen que esta fusión podría no ocurrir. La incertidumbre se impone sobre una predicción que parecía escrita en piedra.

Una historia galáctica que se vuelve incierta

La gran colisión galáctica podría no suceder: la Vía Láctea y Andrómeda reescriben su destino
© Unsplash – Олег Мороз.

Desde hace más de un siglo, los astrónomos observan a Andrómeda —también conocida como M31— acercarse a nuestra galaxia a una velocidad impresionante. En 2012, el Hubble reforzó la teoría de que ambas colisionarían en unos 4.000 o 5.000 millones de años. Sin embargo, el nuevo análisis liderado por Till Sawala ha arrojado una probabilidad del 50% para que esa fusión ocurra.

¿Qué cambió? Este estudio incorporó a otras galaxias clave en la ecuación, como la del Triángulo y la Gran Nube de Magallanes (LMC), usando datos del Hubble y del observatorio Gaia. El hallazgo más revelador fue que la LMC podría tener hasta un 20% de la masa de la Vía Láctea, lo que altera significativamente la dinámica gravitacional del Grupo Local. Según Sawala, “las predicciones anteriores fueron exageradas”, y ahora la colisión es solo una posibilidad, no una certeza.

Colisiones, formación estelar y el futuro del Grupo Local

La gran colisión galáctica podría no suceder: la Vía Láctea y Andrómeda reescriben su destino
© Unsplash – Jeremy Thomas.

Más allá de los titulares, este estudio tiene implicaciones profundas para el destino de nuestra galaxia. Si la colisión se evita, la Vía Láctea podría seguir formando estrellas y planetas por mucho más tiempo. En caso de fusión, los agujeros negros centrales se unirían, interrumpiendo la acumulación de gas y frenando el nacimiento de nuevos sistemas.

Aunque la fusión con Andrómeda ya no es inevitable, sí lo es una futura colisión con la LMC, según las simulaciones. Además, la galaxia del Triángulo también podría inclinar la balanza a favor de un encuentro cósmico. El destino del Grupo Local dependerá de una danza gravitacional entre materia visible, materia oscura y energía oscura. Un juego astronómico cuyas reglas aún estamos empezando a comprender.

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