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Ciencia

Una estrella muerta, una fractura cósmica y el secreto que esconde el centro de la galaxia

A más de 26.000 años luz de la Tierra, una estrella de neutrones en fuga parece haber impactado contra una superestructura magnética, alterando su forma y dejando una huella visible que revela cómo se comporta el núcleo de la Vía Láctea. La ciencia acaba de registrar una colisión que reescribe nuestra comprensión del cosmos.
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No es ciencia ficción, aunque lo parezca. Un objeto estelar denso, veloz y compacto —un púlsar— parece haber atravesado una estructura magnética colosal en el corazón de nuestra galaxia. La fractura que dejó en su camino es visible, medible y profundamente reveladora. Este hallazgo, fruto de una colaboración entre observatorios de rayos X y radiotelescopios, ofrece una mirada inédita sobre la dinámica del centro galáctico y sus filamentos invisibles.

Una colisión en el corazón de la Vía Láctea

Una estrella muerta, una fractura cósmica y el secreto que esconde el centro de la galaxia
© Unsplash – Dns Dgn.

La estructura impactada es la Serpiente, un filamento magnético de más de 230 años luz de largo y menos de medio año luz de ancho. En dos puntos, presenta quiebres o «codos» cuya causa era desconocida… hasta ahora. Observaciones combinadas del observatorio Chandra, el VLA y MeerKAT revelaron una fuente compacta con espectro extremadamente empinado justo en uno de esos codos, lo que sugiere la presencia de un púlsar.

Este objeto, desplazándose a más de 3 millones de km/h, habría chocado con la estructura, distorsionando su campo magnético y generando emisiones de rayos X y radio.

Señales de una fractura en movimiento

Una estrella muerta, una fractura cósmica y el secreto que esconde el centro de la galaxia
© Unsplash – Andy Holmes.

El púlsar presenta una morfología de “cabeza y cola”, típica de objetos en movimiento rápido que interactúan con su entorno. Su velocidad coincide con lo que los astrofísicos llaman natal kick, una patada gravitacional que reciben algunas estrellas de neutrones tras una supernova.

Los datos muestran cómo el índice espectral se aplana cerca del impacto y se vuelve más empinado hacia el sur, revelando un patrón de energía que coincide con una colisión reciente. La zona se inunda de partículas relativistas, alterando la radiación sincrotrón en el área.

Una nueva ventana al núcleo galáctico

Este fenómeno no solo permite entender la Serpiente, sino que podría explicar deformaciones similares en otros filamentos galácticos. Un solo púlsar, veloz y denso, puede perturbar estructuras gigantescas y generar ondas de choque que se propagan a lo largo del plasma.

Lejos de ser un hecho aislado, este caso abre una nueva línea de investigación sobre la violencia sutil —pero poderosa— que ocurre en los rincones más densos del cosmos.

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