Hay películas que ganan con el tiempo… y actores que, al volver a ellas, descubren justo lo contrario. Eso es lo que le ha ocurrido a Guy Pearce con Memento, el thriller que en el año 2000 sacudió el cine independiente y convirtió a Christopher Nolan en uno de los nombres más prometedores de Hollywood.
El nacimiento de un director clave
Para Nolan, Memento fue el gran punto de inflexión. Su segunda película no solo desconcertó al público con una narración fragmentada y radical, sino que le valió su primera nominación al Oscar al Mejor guion original. No ganó —el premio fue para Una mente maravillosa—, pero bastó para que la industria empezara a mirarlo con otros ojos.
Desde entonces, Nolan ha firmado una carrera sin grandes tropiezos, consolidándose como uno de los directores más influyentes del siglo XXI. Todo empezó aquí.
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Leonard Shelby, un personaje inolvidable
La película seguía a Leonard Shelby, interpretado por Pearce: un hombre incapaz de generar nuevos recuerdos tras presenciar el asesinato de su esposa. Cada quince minutos su memoria se borra, obligándole a organizar su vida con fotos Polaroid, notas manuscritas y tatuajes grabados en la piel mientras intenta reconstruir el crimen.
El personaje se convirtió en un icono del cine moderno y Memento en una obra que invita a ser revisitada una y otra vez para intentar comprenderla del todo.
“Estoy mal en una buena película”
Veinticinco años después, Pearce decidió volver a verla. El resultado fue devastador. En una entrevista concedida a The Times en febrero de 2025, recogida por Entertainment Weekly, el actor confesó que la experiencia le provocó una auténtica crisis personal.
“Vi Memento el otro día y sigo deprimido”, reconoció. “Mientras la proyectaban me di cuenta de que odio lo que hice”.
Según explica, no le convence el enfoque que dio a Leonard Shelby:
“Intentaba ser frívolo, pero me equivoqué. John Gielgud decía que puedes ser malo en una mala película, pero nunca malo en una buena. Pues vi Memento y me di cuenta de que estoy mal en una buena película”.
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Ni la experiencia ni el tiempo lo justifican
Pearce insiste en que no se trata de una cuestión de perspectiva con los años. Asegura que sí puede valorar positivamente otros trabajos de la misma época, como L.A. Confidential. Pero Memento le chirría.
“Si mi actuación en Neighbours es un dos sobre diez, Memento es un cinco”, bromea con dureza consigo mismo. Incluso llega a entender por qué nunca fue nominado al Oscar por ese papel: “Ahora lo comprendo”.
La razón por la que no volvió a trabajar con Nolan
Durante años, Pearce sostuvo que no había vuelto a colaborar con Nolan por culpa de un ejecutivo de Warner Bros. Hoy ya no se cree esa versión.
“Sé por qué no volví a trabajar con Chris: es porque no soy bueno en Memento”, afirma con crudeza.
Una confesión sorprendente para una película considerada fundamental en la historia reciente del cine y adorada por crítica y público. A veces, incluso en las obras maestras, sus propios protagonistas ven errores que nadie más quiere —o puede— ver.
Fuente: SensaCine.