Hay cifras económicas tan enormes que terminan perdiendo significado. Esta es una de ellas: durante los primeros seis meses de 2026, la deuda acumulada por gobiernos, empresas, entidades financieras y hogares de todo el planeta aumentó en más de US$10 billones.
El resultado es un nuevo récord: más de US$365 billones de deuda global, de acuerdo con el último Global Debt Monitor del Institute of International Finance (IIF). Es el sexto trimestre consecutivo de aumento y coloca el endeudamiento mundial alrededor del 310% del PIB global.
Y América Latina tiene su propia fotografía dentro de ese mapa. En la selección de 14 economías regionales analizadas por el IIF, Brasil aparece con la mayor deuda gubernamental respecto al tamaño de su economía: un 97,3% del PIB. Le siguen El Salvador, con el 85,8%, y Trinidad y Tobago, con el 83,7%.
Argentina aparece cuarta, aunque su deuda relativa está bajando
Argentina ocupa el siguiente puesto, con una deuda gubernamental equivalente al 70,6% del PIB. Por detrás aparecen Granada (70,3%), Jamaica (67,7%), Colombia (61,5%), Costa Rica (60,8%) y República Dominicana (58,6%). En el otro extremo, Perú registra el porcentaje más bajo de la muestra, con un 29,7%.
Hay que hacer una aclaración importante: decir que estos son los países “más endeudados” significa aquí comparar deuda gubernamental como porcentaje del PIB dentro de la muestra del IIF. No equivale a ordenar a toda Latinoamérica por deuda absoluta, ni implica automáticamente que una economía con un porcentaje mayor tenga más dificultades para pagar.
También importa la dirección en la que se mueve cada país. Brasil no solo encabeza la tabla: su ratio aumentó 7,8 puntos porcentuales frente al segundo trimestre de 2025, el mayor salto del grupo. Chile avanzó 6,8 puntos y Jamaica tres. Argentina, en cambio, redujo su relación deuda/PIB en 2,8 puntos, mientras El Salvador lo hizo en 3,2 y Colombia en 2,9.
Además, distintas instituciones pueden mostrar ratios diferentes porque utilizan definiciones de deuda y coberturas institucionales distintas. El 97,3% brasileño corresponde específicamente a la metodología comparativa del IIF.
El verdadero problema no es únicamente deber más

Aunque la cifra de US$365 billones impresiona, el IIF pone el foco en otro elemento: el precio de mantener esa deuda.
Las tasas de interés han subido y buena parte de las obligaciones emitidas cuando financiarse era más barato deben renovarse ahora a tipos superiores. El resultado es que los pagos por intereses están creciendo incluso aunque la relación global entre deuda y PIB permanezca por debajo del máximo alcanzado tras la pandemia.
Brasil es un buen ejemplo del problema. Cerca de la mitad de su deuda pública federal está vinculada directamente a la tasa Selic, lo que aumenta la sensibilidad de las cuentas públicas cuando los tipos permanecen elevados. Reuters situaba esa proporción en 49,32% en junio de 2026.
El fenómeno tampoco está concentrado en las economías desarrolladas. Los mercados emergentes añadieron US$6,5 billones de deuda durante el primer semestre y ya acumulan más de US$110 billones, con China explicando buena parte del incremento.
El mundo debe más, pero también está pagando mucho más por deberlo
El IIF calcula que la deuda de los gobiernos alcanzó unos US$110,5 billones en el segundo trimestre, mientras las empresas no financieras acumularon otros US$105,1 billones.
Eso ayuda a explicar por qué el récord actual tiene una lectura diferente al simple aumento del volumen total. El ratio mundial de deuda frente al PIB incluso puede parecer relativamente estable gracias al crecimiento nominal y la inflación, mientras por debajo el servicio de la deuda consume cada vez más recursos.
En otras palabras, el récord de US$365 billones es la cifra llamativa. La pregunta que empieza a importar mucho más es cuánto costará refinanciarla cuando llegue el momento de pagar.