Durante más de un siglo y medio, una familia francesa convivió con una pintura de siete leones descansando, sin conocer con certeza el verdadero valor artístico y económico que tenía colgada en su salón.
La sorpresa llegó cuando un especialista en subastas visitó la vivienda, situada cerca de Tours, en Francia, para realizar una valoración patrimonial. Lo que parecía una antigua pintura familiar terminó convirtiéndose en un hallazgo extraordinario: una obra original de Eugène Delacroix, uno de los pintores franceses más importantes del siglo XIX.
El cuadro, titulado Études de lions couchés (Estudios de leones tumbados), fue vendido el 28 de marzo de 2025 en el Hôtel Drouot de París por 455.000 euros.
El descubrimiento que comenzó en el salón de una casa
El protagonista del hallazgo fue Malo de Lussac, subastador de la firma Daguerre Val de Loire. Durante una visita a una vivienda familiar en la región de Indre-et-Loire, su atención quedó atrapada por una pintura al óleo que representaba distintas posturas de siete leones.
La obra medía 61 centímetros de alto por 50 de ancho y utilizaba una paleta de tonos marrones y ocres.
Sus propietarios sospechaban que podía tratarse de un Delacroix, pero no tenían una confirmación definitiva. La pintura había permanecido en manos de la familia desde 1873 y nunca había sido exhibida públicamente durante ese período.
Su aparición despertó un gran interés debido a la escasez de estudios de animales al óleo atribuidos al pintor.

Las pistas que confirmaron que era un Delacroix original
Para establecer la autenticidad, los especialistas del Cabinet Turquin examinaron los materiales, las pinceladas y la documentación histórica. Una de las pruebas fundamentales apareció en los registros de una subasta realizada en febrero de 1864, después de la muerte del artista.
En aquel catálogo figuraba una obra titulada Études de lions couchés, identificada con el lote número 213.
Los expertos también encontraron marcas del antiguo proveedor de materiales artísticos y restos de pigmentos utilizados por Delacroix en el reverso del lienzo y el bastidor. La documentación incluía una carta del historiador del arte Lee Johnson de 1966 y un certificado de Pierre Dieterle fechado en 1973.
Estas evidencias permitieron reconstruir la procedencia de la pintura y respaldar su atribución al artista francés.
Por qué Delacroix estaba fascinado con los leones
Eugène Delacroix, nacido en 1798, fue una figura central del romanticismo y es conocido mundialmente por obras como La libertad guiando al pueblo.
Sin embargo, también dedicó gran parte de su carrera a estudiar animales salvajes. Durante años visitó la colección zoológica del Jardín de Plantas de París, donde observaba leones, tigres y otros grandes felinos.
Estas visitas le permitían analizar la anatomía, los movimientos musculares y las posturas naturales de los animales. Los estudios resultantes servían como preparación para composiciones de mayor tamaño y escenas cargadas de dramatismo.
Una subasta que superó todas las expectativas
Antes de la venta, la pintura fue valorada entre 200.000 y 300.000 euros.
Sin embargo, el interés de los coleccionistas elevó su precio final hasta los 455.000 euros, incluidos los gastos de subasta. El resultado confirmó el valor de una obra que había permanecido fuera de la mirada pública durante más de 150 años.
El caso demuestra que todavía pueden existir piezas importantes de la historia del arte conservadas en colecciones familiares.
En ocasiones, un cuadro que parece formar parte del mobiliario cotidiano puede esconder una historia extraordinaria y un valor que sus propietarios nunca llegaron a imaginar.