Desde la antigüedad, la felicidad ha sido considerada el propósito final del ser humano. Sin embargo, la ciencia moderna pone en duda que este estado de plenitud sea constante. Diversos estudios señalan que, a lo largo de nuestra vida, existe una edad en la que el bienestar subjetivo se desvanece y la satisfacción personal toca fondo. Una etapa inesperada, pero compartida por millones.
El descenso invisible hacia la mitad de la vida

Investigaciones recientes sugieren que nuestra felicidad no es lineal, sino que sigue una curva. Según un informe del National Bureau of Economic Research, los nacidos en los años 80 —es decir, gran parte de la generación millennial— estarían transitando hoy su momento más sombrío. La edad que marca el punto más bajo de felicidad, según estos datos, es a los 47,2 años.
Este fenómeno se repite en distintas culturas y países. El estudio describe una curva descendente que se inicia en la adolescencia tardía, a partir de los 18 años, y que sigue bajando durante décadas. A lo largo de este trayecto, la satisfacción vital disminuye entre un 5 % y un 10 %, alcanzando su nadir alrededor de los 40 y poco antes de los 50.
La forma de U: cuando la felicidad regresa

Afortunadamente, la caída no es permanente. Según The Guardian, la llamada “curva de la felicidad” tiene forma de U. Tras esa etapa oscura en la mediana edad, los niveles de bienestar comienzan a elevarse, y alrededor de los 60 años muchas personas aseguran sentirse mejor que nunca.
Claro que estas cifras responden a tendencias generales, no a destinos individuales. Las encuestas se basan en preguntas simples sobre el estado emocional de cada uno. Aun así, los resultados se han replicado con gran consistencia.
¿Es universal este patrón?
La forma de U no es un capricho estadístico. Aparece una y otra vez en estudios masivos, como los realizados sobre medio millón de personas en Estados Unidos y Europa. Y se confirma también en investigaciones longitudinales, que siguen a los mismos individuos durante años. Este tipo de análisis, aunque más costoso y complejo, ofrece la mirada más precisa sobre cómo varía la felicidad con el paso del tiempo.
Aunque cada biografía es única, la ciencia parece coincidir en algo inquietante y esperanzador a la vez: hay una etapa de infelicidad que casi todos atravesamos… pero que, al final, dejamos atrás.