Durante dos décadas, SpaceX fue sinónimo de cohetes que aterrizan solos, cápsulas que llevan astronautas a la Estación Espacial Internacional y miles de satélites Starlink en órbita. Sus últimos resultados financieros muestran que esa imagen ya no alcanza para describirla. Hoy, la mayor parte de su dinero no viene del espacio, sino de la inteligencia artificial.
En el tercer trimestre de 2026, SpaceX ingresó 14.600 millones de dólares, un 161% más que un año antes, y obtuvo una ganancia neta de 4.400 millones, frente a una pérdida de 1.100 millones en el mismo período de 2025. Según los datos presentados por la compañía, ambos números superaron las previsiones de los analistas.
Tres negocios, un nuevo líder

El desglose es revelador. La división de inteligencia artificial, que la empresa bautizó «Superinteligencia», facturó unos 7.600 millones de dólares, el 52% del total y más de nueve veces lo que ingresaba un año antes. La división de conectividad, basada en Starlink, sumó unos 5.250 millones, un 69% más. Y el negocio espacial, el de los lanzamientos de cohetes que hizo famosa a la compañía, aportó apenas 1.770 millones, con un crecimiento del 6%.
Starlink sigue creciendo con fuerza: terminó septiembre con 13,6 millones de suscriptores, casi el doble que un año antes, aunque el ingreso medio por usuario bajó a medida que la empresa sumó planes más baratos y llegó a mercados de menores ingresos.
El negocio de alquilar cómputo

¿De dónde sale tanto dinero de la IA? La división incluye el chatbot Grok, la red social X y Cursor, una popular herramienta de programación con IA que SpaceX compró durante el trimestre. Pero, según la agencia Reuters, la mayor parte de los ingresos proviene de alquilar capacidad de sus centros de datos a otros desarrolladores de inteligencia artificial, entre ellos Anthropic, Google y Reflection AI.
Es una paradoja llamativa: algunos de los clientes que más le pagan son competidores directos de su propio chatbot. Elon Musk aseguró en la presentación a inversores que SpaceX es «acosada sin descanso» por las grandes tecnológicas en busca de capacidad de cómputo, y que podría alquilar varias veces la que tiene. Su objetivo es repartirla aproximadamente a la mitad entre uso propio y alquiler.
Una inversión colosal
Ese crecimiento tiene un costo enorme. La inversión en infraestructura casi se triplicó en el trimestre, hasta 19.600 millones de dólares, de los cuales 16.400 millones fueron a la IA y los centros de datos. Para el cuarto trimestre, la empresa prevé invertir entre 35.000 y 40.000 millones.
Según Musk, el principal límite ya no son los chips. «La restricción para desplegar superinteligencia está más en la energía, la refrigeración y la infraestructura que en los chips», dijo. La dirección financiera de la compañía sostiene que, a los precios actuales, la nueva capacidad de cómputo se paga sola en menos de un año.
Promesas gigantes y algo de letra pequeña
Musk fue todavía más lejos y pronosticó que los ingresos recurrentes anuales llegarán a fines de 2027 a «entre 500.000 millones y un billón de dólares», una cifra que supera con creces cualquier proyección conocida. Para el primer trimestre de 2027, la compañía espera ingresos de entre 33.000 y 37.000 millones.
Conviene leer los números con cuidado. Parte de los ingresos del trimestre provino de una recuperación de alrededor de 1.000 millones de dólares en el valor de sus tenencias de bitcoin, y la ganancia de la división de IA se vio reducida por pagos extraordinarios en acciones vinculados a la compra de Cursor. Mientras tanto, Starship, el gigantesco cohete con el que Musk quiere llegar a Marte, todavía no tiene clientes que paguen por sus vuelos.
Lo que está claro es que el centro de gravedad de SpaceX cambió. La compañía que nació para hacer de la humanidad una especie multiplanetaria hoy gana la mayor parte de su dinero con algo mucho más terrenal: servidores que procesan inteligencia artificial.