Los centros de datos de inteligencia artificial tienen un problema cada vez más evidente: necesitan cantidades enormes de electricidad, terreno y sistemas de refrigeración. SpaceX cree que parte de la solución podría estar cientos de kilómetros por encima de nuestras cabezas.
La compañía presentó Starmind AI1, el primer diseño de una futura infraestructura de computación orbital destinada a ejecutar cargas de trabajo de IA directamente desde el espacio. Y para conseguirlo se ha aliado con Nvidia.
Nvidia confirma que la carga de computación del satélite estará basada en su plataforma Vera Rubin NVL72, combinando CPU Vera y GPU Rubin para llevar capacidad propia de un centro de datos a una plataforma orbital.
No será un pequeño satélite: tendrá una envergadura de 75 metros
Aquí las dimensiones empiezan a alejarse bastante de lo que normalmente imaginamos cuando hablamos de satélites.
La ficha actual de SpaceX sitúa la envergadura desplegada de AI1 en unos 75 metros y eleva la capacidad de su carga de computación hasta 250 kW de pico y 175 kW de media. Son cifras superiores a las publicadas en versiones anteriores del proyecto, que hablaban de 150 kW de pico y 120 kW continuos.
El objetivo es que cada unidad funcione prácticamente como un rack de computación gigante flotando alrededor de la Tierra.
Los paneles solares ocuparán buena parte de esa estructura. SpaceX plantea situarlos en órbitas sincronizadas con el Sol para disponer de iluminación durante gran parte del tiempo y evitar algunas de las limitaciones energéticas que sufren los centros de datos terrestres.

El espacio tiene energía solar abundante, pero refrigerar sigue siendo complicado
SpaceX presenta el vacío espacial como otra ventaja.
En la Tierra, los centros de datos utilizan ventiladores, torres de refrigeración, agua y enormes sistemas de climatización. En el espacio no existe aire que transportar mediante ventiladores, pero eso no significa que el vacío enfríe automáticamente los chips.
El calor debe eliminarse mediante radiadores que emiten energía en forma de radiación térmica. SpaceX asegura que este método permitirá reducir considerablemente la energía utilizada exclusivamente para refrigeración.
Y este punto será crítico: cientos de kilovatios consumidos por procesadores terminan convirtiéndose principalmente en calor que necesita escapar del satélite.
Los datos viajarán mediante láser hasta Starlink
Starmind tampoco pretende trabajar completamente aislado.
SpaceX planea conectar los satélites mediante enlaces ópticos de alta velocidad, similares a los utilizados dentro de Starlink. En lugar de descargar enormes cantidades de datos sin procesar, los satélites podrían ejecutar modelos de IA en órbita y enviar a Tierra únicamente los resultados.
Nvidia considera precisamente este uno de los principales atractivos de la computación espacial: procesar imágenes, radar y otros datos directamente donde se generan puede reducir el ancho de banda necesario y acelerar determinadas aplicaciones.
SpaceX quiere empezar a fabricarlos a gran escala en 2027
Para convertir la idea en algo más que un prototipo, SpaceX está construyendo en Bastrop, Texas, una instalación denominada Gigasat Factory.
La empresa dice que la fábrica está diseñada para permitir la producción y despliegue rápido de miles de satélites de IA a partir de finales de 2027, mientras Starship será esencial para colocar estructuras tan grandes y pesadas en órbita.
Por ahora, Starmind sigue siendo una propuesta extraordinariamente ambiciosa. Llevar GPU de última generación al espacio implica resolver radiación, mantenimiento, renovación rápida del hardware y enormes costes de lanzamiento.
Pero hay algo que ya ha cambiado: la idea de un centro de datos en órbita dejó de ser únicamente una especulación futurista. SpaceX y Nvidia ya están diseñando el hardware con el que pretenden intentarlo.