El satélite Aeolus estudia los vientos de la Tierra desde el espacio
Imagen: ESA

La Agencia Espacial Europea tuvo que realizar por primera vez una maniobra anticolisión para impedir que uno de sus satélites impactara con un satélite de la constelación de internet Starlink que SpaceX lanzó en el mes de mayo.

Según ESA Operations, el satélite de observación Aeolus, que estudia los vientos de la Tierra a baja altitud, tuvo que encender sus propulsores esta mañana para evitar un posible choque con uno de los 57 satélites de prueba que Starlink mantiene activos. Los expertos en basura espacial de la ESA detectaron el riesgo de colisión y determinaron que la opción más segura era incrementar la altitud de Aeolus para pasar por encima del otro satélite, lo que se conoce como una maniobra de evasión. Dicha maniobra tuvo lugar apenas media órbita antes del punto de encuentro, pero se completó con éxito y evitó el posible impacto.

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Esta es la primera vez que la ESA se ve obligada a maniobrar para impedir el choque de dos satélites activos. La mayoría de las veces se realizan para evitar satélites muertos o fragmentos de colisiones anteriores, lo que se conoce como basura espacial. Sin embargo, las megaconstelaciones como Starlink (que en su fase final contará con 12.000 satélites) hacen que en un lugar tan vacío como el espacio puedan pasar cosas como esta. Y no es la única implicación.

La ESA cuenta con un equipo de humanos que calcula manualmente los riesgos de colisión. Cuando SpaceX, Amazon, OneWeb y todas las empresas que lleguen tras ellas cuenten con su propia constelación de satélites para ofrecer internet de baja latencia desde el espacio, las máquinas tendrán que tomar el relevo. La agencia dependerá de los presupuestos que apruebe la Unión Europea para desarrollar un sistema basado en inteligencia artificial que automatice todo el proceso, desde la detección de los posibles impactos hasta la toma de decisiones.

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Esta no es la primera vez que Starlink recibe críticas de los científicos. Los astrónomos ya se enfrentaron públicamente a Elon Musk cuando se descubrió que su constelación de satélites era visible desde la Tierra, al menos durante los días posteriores a su lanzamiento. Musk pidió al equipo de Starlink que redujera el reflejo de los satélites modificando la orientación de sus paneles solares.