El registro fósil de la Tierra es extenso, reflejo de la historia multimillonaria de la vida en nuestro planeta. Sin embargo, su relato es inherentemente fragmentado; solo un pequeño porcentaje de los organismos que vivieron se conservaron como fósiles, y de estos, solo una fracción ha sido descubierta. A esto se suma un desafío final: interpretar correctamente los restos fósiles y extraer conclusiones precisas sobre cómo vivieron e interactuaron los organismos antiguos.
Este espacio liminal entre la vida tal como ocurrió y la vida como la concluimos es el tema del nuevo libro de David Hone, Uncovering Dinosaur Behavior: What They Did and How We Know (Descubriendo el Comportamiento de los Dinosaurios: Qué Hicieron y Cómo Lo Sabemos). En esta obra concisa pero densa, Hone establece una nueva agenda para paleontólogos y paleozoologos. Este enfoque busca equilibrar la balanza en la forma en que los investigadores estudian la vida antigua, alentándolos a realizar análisis biológicos comparativos basados en el comportamiento de criaturas vivientes, mientras les insta a ser cautelosos al sacar conclusiones definitivas.

Hone advierte que los errores generan más errores y que los comunicadores científicos tienen el deber de reconocer que ninguna conclusión, y menos aún sobre animales fosilizados, puede considerarse inmutable. En una entrevista con Gizmodo, Hone discutió su libro. A continuación, la conversación, ligeramente editada para mayor claridad.
Lo que dejó la entrevista
Isaac Schultz, Gizmodo: Mencionas al inicio del libro que está dirigido a paleontólogos, biólogos y etólogos. ¿Podrías hablarnos sobre el público al que lo dirigiste y por qué creíste que era necesario escribirlo?
David Hone: Mi intención siempre fue que no fuera un trabajo técnico como un libro de texto, pero que estuviera más cerca de eso que de un libro de divulgación tradicional. Está muy bien referenciado y tiene una escritura semi-técnica. Sin embargo, si eres un fanático de los dinosaurios o estás preparado para una lectura densa, puedes entenderlo sin ser un estudiante de biología. Traté de hacerlo accesible para todos, lo que puede o no haber sido una buena idea.
Creo que enfrentamos un problema: paleontólogos que no saben suficiente biología y biólogos que intentan hacer paleontología sin profundizar en el tema. Ambos cometen errores desde sus respectivas perspectivas, y yo corro el riesgo de sonar como el tipo engreído que piensa que «todos son tontos y yo sé lo que hago».
Reflexiones sobre los problemas de interpretación
Schultz: ¿Puedes dar un ejemplo de un área donde ocurre esta desconexión entre biólogos y paleontólogos?
Hone: Es complicado. Por ejemplo, en temas de patrones macroecológicos, como las dinámicas depredador-presa, algunos estudios desde la ecología clásica no consideran los sesgos del registro fósil y toman los datos al pie de la letra. Mientras tanto, en el lado de la paleontología, algunos investigadores tienen una lectura demasiado literal de las ideas ecológicas o prueban hipótesis que los ecólogos ya no consideran válidas.
El matrimonio entre datos fósiles y vida actual
Schultz: ¿Cómo ves la integración entre el registro fósil y las evidencias de la vida moderna?
Hone: Hay que evitar llegar al extremo de decir que no podemos afirmar nada con certeza. Siempre habrá incertidumbre al hablar de dinosaurios. Pero podemos hablar de certezas básicas: los dinosaurios se movían, comían, se reproducían. Más allá de eso, necesitamos distinguir entre comportamientos comunes, probabilidades, posibilidades y fenómenos raros.
La llamada a una investigación más colaborativa
Schultz: Para quienes leen esto desde estos campos, ¿cuál sería tu llamado a la acción?
Hone: Piensa cuidadosamente sobre lo que crees que estás diciendo y lo que muestran tus datos. Y colabora de manera efectiva. Es igual de raro que un etólogo escriba un artículo sobre paleontología sin consultar a paleontólogos, como que un paleontólogo lo haga sin hablar con ecólogos o etólogos. Esa colaboración es clave para avanzar en nuestro entendimiento.
Hone concluye enfatizando que el diálogo entre científicos especializados en organismos vivos y antiguos es esencial para superar los desafíos actuales en el estudio de los dinosaurios. Este intercambio interdisciplinario, dice, es alcanzable y necesario para avanzar en el campo.