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Ciencia

La fotografía que salió mal: cómo la búsqueda de la imagen perfecta borró a una rana única

Durante años, la rana galaxia fue uno de esos tesoros casi invisibles de la biodiversidad india. Pequeña, esquiva y con una piel negra salpicada de puntos blancos que recuerdan a un cielo estrellado, esta especie endémica de los Ghats Occidentales parecía resistir en silencio la presión humana. Hoy, una de sus poblaciones ha desaparecido por completo. Y todo apunta a una causa tan inesperada como inquietante: la obsesión por fotografiarla.
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Una especie rara al borde del abismo

La rana galaxia (Melanobatrachus indicus) es el único miembro de su género y solo vive en una franja muy concreta del sur de la India. Descubierta en 1997, su situación siempre fue frágil. Con poblaciones reducidas y hábitats muy localizados, figura desde hace años en la Lista Roja de la UICN como especie en peligro de extinción.

Hasta hace poco, solo se conocían tres enclaves donde sobrevivía: Kallakkad, el Parque Nacional Indira Gandhi y el Parque Nacional Periyar, en el estado de Kerala. Fue precisamente en Periyar donde se produjo la desaparición más preocupante.

Siete ranas… y luego ninguna

A comienzos de 2020, el investigador Rajkumar KP documentó una pequeña colonia de siete ejemplares bajo un tronco en Periyar. La pandemia de COVID-19 interrumpió su trabajo de campo durante meses. Cuando regresó, el hallazgo fue desolador: el tronco había sido removido y no quedaba rastro de las ranas.

Las pesquisas posteriores apuntaron a una explicación alarmante. Según testigos locales, grupos de fotógrafos —aficionados y profesionales— habían recorrido la zona tras conocer la existencia de la especie. En su búsqueda de imágenes impactantes, levantaron troncos, alteraron el suelo y manipularon directamente a los animales.

Cuando tocar es matar

El problema es que estas ranas son extremadamente sensibles. Respiran en gran parte a través de la piel, lo que las hace vulnerables al contacto humano, al estrés y a los cambios bruscos de humedad y temperatura. Manipularlas repetidamente puede resultar letal.

Al menos dos de los ejemplares documentados habrían muerto tras estas interacciones. El resto nunca volvió a aparecer. La destrucción del microhábitat y el estrés causado por la manipulación pudieron ser suficientes para acabar con toda la población local.

Conservación frente a turismo y privilegios

El caso ha encendido las alarmas entre biólogos y conservacionistas. Aunque el Departamento Forestal intenta restringir el acceso a estas zonas sensibles, los investigadores denuncian que algunos fotógrafos obtienen permisos especiales a través de funcionarios de alto rango, lo que dificulta la protección real del entorno.

Este episodio deja una lección incómoda: incluso actividades aparentemente inofensivas, como la fotografía de naturaleza, pueden tener consecuencias devastadoras si no se practican con ética y responsabilidad.

Una advertencia para la biodiversidad

La desaparición de esta población de ranas galaxia no es solo una pérdida local. Es un recordatorio de lo frágiles que son muchas especies y de lo rápido que pueden desaparecer cuando la curiosidad humana cruza la línea.

En un mundo donde la imagen lo es todo, la historia de esta rana plantea una pregunta urgente: ¿cuántas especies más podrían extinguirse en silencio por el simple deseo de capturar la foto perfecta?

Fuente: Meteored.

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