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Ciencia

La Fuerza Espacial de EE.UU. debería prepararse para poner soldados de guardia activa en la Luna, según un informe

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Por Passant Rabie Traducido por

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EE.UU. y China tienen un mismo objetivo: construir un hábitat humano en el polo sur de la Luna. Las dos naciones están en carrera para poner astronautas en la Luna y asegurar recursos vitales y necesarios para establecer una base permanente. Aunque la Luna es una frontera sin regulaciones, un nuevo informe sugiere que EE.UU. debería estar preparado para pelear por el control de los recursos y el territorio lunar.

El Instituto Mitchel de Estudios Aeroespaciales publicó recientemente un trabajo que aboga en cuanto a tener un programa de vuelos espaciales humanos militares que eventualmente pusiera personal de las Fuerzas Espaciales de EE.UU. en guardia activa en la Luna, y a bordo de estaciones espaciales orbitales, para operaciones de defensa contra supuestas iniciativas espaciales de enfoque militar por parte de China. El informe señala que podría haber un giro oscuro en la carrera espacial de hoy, y sugiere que se levanta el riesgo de una guerra en la órbita tras los continuos esfuerzos de unos y otros por establecer la presencia permanente en la Luna.

Conflicto de intereses

El informe, escrito por el coronel retirado de las Fuerzas Espaciales estadounidenses Kyle Pumroy, advierte sobre los riesgos que representan para la seguridad nacional de EE.UU. las “ambiciones de habitar el espacio y la luna liderados por los militares de China”. Pumroy argumenta que los programas estadounidenses de vuelos espaciales y lunares con humanos “se han visto afectados por la inconsistencia en la visión, la política y el financiamiento, lo que permitió que China ganara terreno continuamente a lo largo del tiempo”.

China ha mostrado avances significativos en su programa de vuelos espaciales humanos en los últimos años. La Agencia Espacial de Tripulación de China (CMSA) terminó de construir la estación espacial Tiangong en octubre de 2022, y desde entonces mantiene presencia humana continua en la baja órbita terrestre.

La nave espacial Shenzhou-23 llevó a tres astronautas a la estación espacial el domingo, y uno de los tripulantes pasará un año a bordo de la Tiangong, por primera vez. La prolongada misión se incluye en los preparativos de China para poner astronautas en la Luna para 2030.

“En esta trayectoria China está preparada para lograr una ventaja posicional en el establecimiento de normas, estándares y marcos legales para la habitación y la economía en la Luna”, indica el trabajo.

Los funcionarios chinos han insistido varias veces en el uso pacífico y la exploración conjunta de la superficie lunar. “China siempre enarbola el principio de la igualdad, los beneficios mutuos, el uso pacífico y el desarrollo inclusivo en la cooperación del espacio exterior con otros países”, dijo el mes pasado en una conferencia de prensa Guo Jiakun, vocero del Ministerio de Asuntos Exteriores de China.

Sin embargo, el reciente trabajo cita que es causa de preocupación el “uso consistente de fuerzas belicosas para afirmar dominación territorial” por parte de China. Pumroy argumenta que las Fuerzas Espaciales de EE.UU. deberían empezar a desarrollar un programa militar de vuelos espaciales humanos ahora, para que eventualmente los Guardianes puedan operar en el espacio para defender los intereses de EE.UU.

Soldados espaciales

Así como están hoy las cosas, el Tratado del Espacio Exterior de 1967 prohíbe la actividad militar en los cuerpos celestes y prohíbe también que cualquier nación afirme tener soberanía sobre la Luna. Pumroy argumenta que, aunque EE.UU. debería buscar el sostenimiento del tratado, también debería prepararse para lo contrario, según Defense One.

En el trabajo también afirma que China tiene historia de ignorar los acuerdos de tratados y agresión territorial, y que sus planes por construir un hábitat en la Luna están muy en línea con el ejército del país. “Cuando se trata de la conquista de territorios, del potencial de ganancia económica, y de intereses nacionales que se yuxtaponen, las sociedades buscan establecer normas y estándares favorables y para lograrlo utilizan el poder duro en grados diferentes”, escribe Pumroy. “De igual forma, el poder duro será lo que importe en última instancia en esta nueva carrera espacial”.

En el espacio ya hay presencia militar importante, con satélites de comunicaciones, vigilancia y reconocimiento que facilitan las operaciones en tierra. Pero mayormente, no hay armas. Aunque existe el creciente riesgo de que estalle una guerra espacial, sus consecuencias serían catastróficas y se sumarían al grave problema de que cada vez hay más basura en el espacio.

La Fuerza Espacial se creó en 2019 para proteger los intereses de EE.UU. en el espacio. Sus miembros, los Guardianes, se ocupan de los lanzamientos al espacio, de rastrear objetos en órbita, y de mantener los satélites de GPS y diversos satélites de meteorología y comunicaciones, además de desarrollar capacidades en el espacio.

Sin embargo, el trabajo dice que la Fuerza Espacial más bien tendría que poner el foco en crear un programa militar de vuelos espaciales humanos con autoridad de nivel del Título 10, lo que otorga al Departamento de Defensa la autoridad para organizar, entrenar y desplegar fuerzas militares en todo el mundo.

“Quien sea el primero en establecer una infraestructura defendible en la baja órbita terrestre y la Luna, podrá tener derecho a establecer y hacer cumplir normas y estándares”, afirma Pumroy. “EE.UU. tiene que asegurarse de ganar ese derecho pero eso requerirá de Guardianes debidamente entrenados, organizados y equipados en el espacio, con poder de autoridad de nivel Título 10.

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