Saltar al contenido
Ciencia

Revelan cómo cambiaba el cuerpo de un bebé neandertal en solo unos meses, gracias a nuevos descubrimientos de la ciencia

Nuevas investigaciones revelan que los bebés neandertales comenzaban la vida de una forma muy similar a la nuestra, pero algo extraordinario ocurría en sus primeros meses de desarrollo.
Por

Tiempo de lectura 4 minutos

Comentarios (0)

Durante décadas, los científicos intentaron reconstruir cómo transcurrían los primeros meses de vida de los neandertales, una de las especies humanas más fascinantes de la prehistoria. Sin embargo, la escasez de restos infantiles convirtió esa tarea en un enorme rompecabezas. Ahora, dos investigaciones independientes lograron aportar nuevas piezas que permiten observar con mucho más detalle cómo nacían y crecían estos antiguos humanos. Lo más llamativo es que las diferencias con nuestra especie no aparecían al momento del nacimiento, sino poco después, cuando su desarrollo seguía un ritmo inesperado.

Un nacimiento muy parecido al de los humanos modernos

Tal vez los neandertales no perdieron frente al frío ni frente al Homo sapiens. Una nueva teoría sugiere que su biología del embarazo pudo condenarlos
© YouTube / Documentary Capital.

Los primeros indicios provienen del análisis de restos encontrados en una cueva del sur de Alemania, donde especialistas estudiaron la microestructura de los huesos de tres individuos juveniles pertenecientes a neandertales. Entre ellos destacaba un perinato, es decir, un individuo que corresponde a las últimas semanas de gestación o a los primeros momentos tras el nacimiento.

Gracias a escaneos de alta resolución mediante microtomografía computarizada y reconstrucciones digitales tridimensionales, los investigadores pudieron comparar estos restos con los de recién nacidos de Homo sapiens actuales.

El resultado fue sorprendente: el tamaño general y la forma de los huesos largos eran prácticamente equivalentes a los de un bebé humano moderno. Esto indica que ambas especies llegaban al nacimiento con un desarrollo corporal muy similar. Sin embargo, el estudio también detectó pequeños indicios de que algunas zonas del esqueleto presentaban un grado de maduración ligeramente superior. Aunque estas diferencias eran sutiles, sugieren que la programación biológica del crecimiento comenzaba a separarse desde los primeros días de vida.

Estos hallazgos también respaldan investigaciones anteriores centradas en la caja torácica neandertal. Esos trabajos habían demostrado que los recién nacidos ya poseían un tórax más ancho, profundo y compacto que el de los humanos modernos, una característica vinculada a cuerpos más robustos y con mayores necesidades metabólicas. El nuevo análisis de la estructura interna de los huesos fortalece esa hipótesis al demostrar que buena parte de esas adaptaciones ya estaban presentes incluso antes o inmediatamente después del nacimiento.

Lo que ocurrió pocos meses después sorprendió a los investigadores

La segunda parte de esta historia se reconstruyó gracias a uno de los fósiles infantiles mejor conservados de la especie: un bebé neandertal descubierto hace décadas en una cueva del norte de Israel y conocido como Amud 7.

Amud 7, el bebé neandertal descubierto en Israel, tenía dientes de lactante pero huesos de un niño mucho más desarrollado. Esa diferencia apunta a una infancia más acelerada que la nuestra
© Profesor Yoel Rak

Con una antigüedad estimada de entre 51.000 y 56.000 años, este esqueleto permitió aplicar técnicas modernas de tomografía computarizada, reconstrucciones en tres dimensiones y estudios del desarrollo dental para calcular con gran precisión su edad biológica. Los dientes ofrecieron una primera pista. Su nivel de formación coincidía con el de un bebé humano de aproximadamente seis meses de edad. Pero al analizar el resto del cuerpo apareció una diferencia inesperada. Los huesos largos y las proporciones corporales correspondían a un niño mucho mayor, comparable al desarrollo físico que tendría un Homo sapiens cercano a los 14 meses. En otras palabras, el crecimiento del cuerpo avanzaba mucho más rápido que el desarrollo dental.

Los especialistas describen este fenómeno como un crecimiento somático extraordinariamente acelerado durante la primera infancia. Esto no significa que los neandertales nacieran siendo más grandes, sino que experimentaban una etapa de desarrollo físico especialmente intensa en los meses posteriores al nacimiento. Mientras el fósil alemán ayuda a comprender el momento exacto en que un bebé llegaba al mundo, Amud 7 permite seguir esa evolución durante el primer año de vida y comprobar que el calendario biológico de esta especie era diferente al nuestro.

Una estrategia evolutiva distinta desde los primeros meses de vida

La evolución humana no se detuvo como creíamos. El mayor estudio de ADN antiguo revela que se aceleró en los últimos 10.000 años tras la agricultura y cambió nuestra inmunidad, apariencia y riesgo de enfermedades
© Instituto Max Planck.

Al combinar ambos estudios, los investigadores obtienen una imagen mucho más completa sobre la infancia neandertal. Todo indica que el inicio de la vida era extraordinariamente parecido al de los humanos modernos, pero poco después el crecimiento corporal cambiaba de velocidad.

Los recién nacidos compartían dimensiones y características generales con los bebés actuales, aunque durante la primera infancia los neandertales desarrollaban su estructura física a un ritmo mucho más acelerado. Ese crecimiento permitía construir antes los cuerpos robustos y musculosos que caracterizaron a la especie.

Los científicos consideran que esta diferencia refleja una estrategia evolutiva propia de los neandertales, desarrollada después de que su linaje se separara del ancestro común compartido con Homo sapiens hace cientos de miles de años. Comprender este proceso ayuda no solo a reconstruir cómo crecían estos antiguos humanos, sino también a explicar las adaptaciones que les permitieron sobrevivir durante miles de años en ambientes extremadamente fríos y exigentes. Aun así, quedan muchas preguntas abiertas. Los investigadores esperan encontrar más restos de fetos, recién nacidos y niños neandertales en futuros yacimientos para perfeccionar estas reconstrucciones mediante técnicas de imagen cada vez más avanzadas.

Cada nuevo fósil podría aportar información clave sobre una etapa de la evolución humana que hasta hace muy poco permanecía prácticamente oculta, y revelar con mayor precisión cómo era realmente la infancia de nuestros parientes evolutivos más cercanos.

Compartir esta historia

Artículos relacionados