En la reserva natural Laguna del Diamante, ubicada en Mendoza, Argentina, un grupo de científicos ha realizado un descubrimiento que está cambiando la percepción sobre el conocimiento astronómico de los incas.
Se trata de alineaciones de piedra que utilizan el volcán Maipo como un marcador preciso de los equinoccios, revelando una destreza técnica que supera las expectativas sobre las antiguas culturas andinas.
Un observatorio astronómico en plena naturaleza

Durante una expedición reciente a la Laguna del Diamante, científicos del CONICET identificaron una estructura inca que, alineada con el volcán Maipo, marca con precisión el equinoccio de marzo y septiembre. El fenómeno se produce cuando el Sol se alinea con el ecuador terrestre, igualando la duración del día y la noche en todo el planeta.
La construcción está compuesta por una serie de piedras dispuestas en una alineación de aproximadamente 50 metros, orientadas directamente hacia el volcán. Al atardecer del 20 de marzo, el sol se oculta exactamente detrás del volcán, confirmando el propósito astronómico del emplazamiento.
Según Víctor Durán, investigador del CONICET en el Laboratorio de Paleoecología Humana, estos monumentos desempeñaban un papel fundamental en la organización del calendario agrícola y ritual de los incas.
El volcán como reloj estacional

El sitio arqueológico, denominado LD-30, fue documentado durante una expedición en enero y complementa otro lugar previamente identificado, conocido como LD-26, utilizado para marcar el solsticio de verano el 21 de diciembre. Los investigadores creen que los incas utilizaban el volcán Maipo como un «reloj natural» para determinar los momentos clave del año, lo que demuestra una sofisticación astronómica notable para la época.
La teoría fue reforzada con fotografías capturadas al atardecer del 20 de marzo, mostrando el alineamiento exacto del sol con el volcán. Además, el descubrimiento coincide con investigaciones previas que ya sugerían el uso del volcán como un punto de referencia espiritual y agrícola.
Un legado inca en la Laguna del Diamante

El impacto del descubrimiento va más allá de la arqueoastronomía. Según Durán, este hallazgo consolida la importancia de la Laguna del Diamante como un sitio patrimonial clave. Durante los últimos cuatro años, el equipo de investigación ha identificado alrededor de 40 estructuras en el área, lo que sugiere que el lugar no solo era un observatorio astronómico, sino también un espacio ceremonial vinculado al culto del volcán Maipo.
En la cosmovisión inca, el volcán Maipo era considerado un dios, un «apu» protector de las aguas esenciales para la vida y la agricultura. El entorno de la Laguna del Diamante era visto como un «paisaje sagrado», donde la alineación de piedras no solo tenía un propósito astronómico, sino también espiritual y ritual.
Un hallazgo que reescribe la historia
El descubrimiento, publicado en una revista científica internacional, ha suscitado interés en la comunidad académica por su potencial para replantear el alcance de los conocimientos astronómicos incas. Además, se prevé la creación de un centro de interpretación en la zona para dar a conocer estos monumentos únicos al público, destacando la relación simbólica entre la naturaleza y la cultura ancestral.
Este hallazgo reafirma la enorme sofisticación del pensamiento incaico y demuestra que su dominio del paisaje iba mucho más allá de lo que se creía. El volcán Maipo y la Laguna del Diamante no eran simples elementos geográficos, sino auténticos epicentros de conocimiento astronómico y ritual que hoy en día siguen inspirando asombro y admiración.