A kilómetros de la costa de Oregón y sumergido en las profundidades del océano Pacífico, el volcán Axial se perfila como el próximo gran protagonista del planeta. Las señales son inquietantes: acumulación de magma, un aumento alarmante de sismos y deformación del fondo marino. ¿Está a punto de estallar uno de los volcanes más activos del hemisferio norte?
Un volcán inflado y bajo presión

El Axial, que ya hizo erupción en 2015, liberando lava sobre más de un kilómetro de lecho oceánico, está mostrando el mismo patrón previo a sus últimas erupciones. Así lo advirtió William Wilcock, geofísico marino de la Universidad de Washington: el fondo marino vuelve a inflarse debido al ascenso de magma, lo que sugiere que una nueva erupción podría ocurrir en cualquier momento.
Aunque el fenómeno no es visible a simple vista, la presión interna está alcanzando niveles críticos. La dificultad de acceso a estos volcanes submarinos impide observarlos directamente, pero los datos geofísicos no dejan lugar a dudas: el Axial está bajo estrés extremo.
Sismos en aumento y mareas como disparadores

La otra gran señal de advertencia es la actividad sísmica: actualmente se registran entre 200 y 300 pequeños terremotos diarios en la zona del volcán. En momentos de mayor influencia de las mareas, esa cifra supera los 1.000 y podría alcanzar los 2.000 por día justo antes de una erupción.
Maya Tolstoy, experta en geofísica marina, señala que los cambios de presión provocados por las mareas podrían ser el gatillo final. Durante la marea baja, cuando disminuye la presión del océano sobre la corteza, los sismos se disparan, alterando el equilibrio sobre las cámaras de magma.
Impactos ambientales: destrucción y renacimiento

Las erupciones submarinas no solo transforman el paisaje geológico, también afectan profundamente la vida marina. El monte Axial es hogar de ventilas hidrotermales que funcionan como oasis biológicos. Aunque una erupción puede destruir estos hábitats, los científicos han observado su extraordinaria capacidad de regeneración: en 2011, solo tres meses después de una erupción, ya había vida nueva colonizando el área afectada.
Pero no todo es resiliencia. Estos volcanes también pueden alterar corrientes oceánicas, acidificar el agua y modificar el balance químico del entorno marino. Además, una explosión significativa generaría un estruendo audible en vastas zonas del Pacífico.
Un fenómeno con muchas preguntas sin responder
Formado sobre un punto caliente del manto terrestre, el Axial es parte de una cadena volcánica activa que ha moldeado el fondo del océano por millones de años. Como recuerda la profesora Deborah Kelley, el 75 % de la actividad volcánica mundial ocurre en estos centros de expansión submarina. Aun así, sigue siendo un fenómeno poco observado y en gran medida desconocido.
Si el Axial entra en erupción nuevamente, será otra pieza clave para entender el volcánismo submarino y su impacto en el planeta. Pero hasta que eso ocurra, la comunidad científica mantiene sus sensores activos y la mirada fija en las profundidades.