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Ciencia

La idea de que más árboles significa frenar el cambio climático tal vez no sea tan cierta como se pensaba

En Estados Unidos, Europa y Argentina, se descubrió que algunos árboles dejan de crecer en el verano cuando las temperaturas son muy altas, y eso podría cambiar los modelos climáticos actuales.
Por Matthew Phelan Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Los ecologistas y los investigadores del clima dicen que es “geoingeniería natural”. La idea es elegante por lo simple: un bosque puede llegar a almacenar entre 10 y 1.000 toneladas de carbono por hectárea, y ese carbono sería el que sin los bosques contribuiría a que nuestro planeta se recaliente por el exceso de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera terrestre. Entonces, hay que plantar más árboles. Y se resuelve el problema, ¿verdad?

Lamentablemente, en estudios recientes se descubrió que hay obstáculos preocupantes y frustrantes en este concepto de frenar los gases del efecto invernadero usando los métodos naturales de captura de carbono que brinda la naturaleza. En Estados Unidos, Europa y Argentina se analizaron las minúsculas variaciones en el crecimiento de los robles y sus niveles de CO2 en las copas, junto a más de 75 años de registros de los anillos de crecimiento y datos de temperatura. Se determinó que el potente roble convierte menos carbono en madera de lo que se pensaba.

Aunque los robles siguen ejerciendo la fotosíntesis cada año en todas las épocas, el estudio mostró que la biomasa de madera de los árboles, sus ramitas, ramas gruesas, tronco y raíces, detiene su crecimiento a mediados del verano. Es un hallazgo que podría hacer que la ciencia revise de qué manera incorpora la cubierta forestal global en sus modelos climáticos, reduciendo los cálculos de cuánto CO2 logran captar para salvarnos del calentamiento global causado por la actividad humana.

“En este momento nuestros modelos suponen que si hay fotosíntesis hay crecimiento. Pero encontramos que no es así”, dijo Mukunk Palat Rao, de la Universidad de Columbia en declaraciones.

“Cuando tienes condiciones de calor y poca humedad, la actividad de crecimiento se detiene, aunque la fotosíntesis parezca continuar a un ritmo apenas reducido”, explicó Rao.

Veranos crueles

El carbono que las plantas procesan a partir del CO2 es utilizado para el crecimiento y otras funciones. En parte, se procesa con el agua mediante la fotosíntesis, en azúcares para energía y otras moléculas nutrientes. También, para producir compuestos de almidón que quedan temporalmente almacenados en los frutos y el follaje, donde gran parte se descompone y vuelve a ser CO2. Y otra parte va mediante un milagroso acto de simbiosis a compuestos que nutren a comunidades de microbios del suelo que rodea a las raíces del árbol.

El equipo de Rao tomó muestras del núcleo de la corteza, la capa de cambio y crecimiento activo, y de la capa de transporte de fluidos de cinco robles sanos de la costa este de EE.UU. cada 15 días, entre marzo y septiembre de 2024 para compararlos con datos atmosféricos de CO2 y otros datos. Al publicar el trabajo en junio en Science Advances comunican que encontraron que estos robles crecían en general entre mayo y julio pero que seguían con la fotosíntesis aunque adentrado ya el verano, el crecimiento se detenía.

Los árboles absorbían el 36% del carbono sin crecer. También, el equipo efectuó mediciones en árboles de California que absorbían el 26% del carbono sin crecer durante los meses de verano. Rao y sus coautores sospechan que el clima seco y cálido del verano reduce la presión interna de agua que los árboles necesitan para crecer.

“Es importante entender cómo se vinculan la fotosíntesis y el crecimiento desde la perspectiva de entender cómo almacenarán carbono los bosques a lo largo de períodos a gran escala”, afirmó Rao.

No perdamos de vista el árbol a causa del bosque

No es, por supuesto, el primer gran obstáculo a la idea de que plantar más bosques puede salvar al planeta del cambio climático. Ha habido otros estudios de árboles de Norteamérica y Europa en 2022, y el año pasado el Servicio Estatal Forestal de Colorado informó que sus bosques estaban aportando más carbono del que absorbían debido a las sequías y los incendios forestales.

“No debemos pensar solo en los bosques para compensar las emisiones porque hoy son un recurso neto de carbono en todo el estado”, dijo en 2025 el autor principal del trabajo Tony Vorster del laboratorio de Ecología de Recursos naturales.

Según Rao, junto a sus colegas se dedicarán a entender a qué grado es que se interrumpe la relación entre la fotosíntesis y el crecimiento en otras especies de árboles y ecosistemas de todo el mundo.
“No tengo respuestas todavía. Hay muchas preguntas por contestar”, dijo Rao.

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