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Ciencia

El espacio podría acelerar el envejecimiento del cuerpo: el hígado comienza a cambiar en apenas 24 horas

Un estudio de la Universidad de Florida Central descubrió que la radiación espacial y la microgravedad simulada provocan en el hígado alteraciones moleculares relacionadas con el envejecimiento, la inflamación y la fibrosis. Los resultados podrían ayudar a proteger a los astronautas y abrir nuevos caminos para tratar enfermedades asociadas a la edad.
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Viajar por el espacio no solo modifica la percepción del tiempo. También puede alterar el funcionamiento del cuerpo humano. Una nueva investigación sugiere que la exposición a la radiación cósmica y a la microgravedad desencadena en el hígado cambios moleculares similares a los que aparecen durante el envejecimiento natural.

El estudio fue dirigido por investigadores de la Universidad de Florida Central, en Estados Unidos, y publicado en la revista científica GeroScience. El equipo centró su atención en el hígado debido a su papel fundamental en el metabolismo y a su sensibilidad frente al estrés fisiológico.

Uno de los resultados más llamativos fue la rapidez con la que aparecieron las alteraciones. Los científicos detectaron cambios en la expresión genética apenas 24 horas después de la exposición a una radiación similar a la del espacio profundo.

Según Michal Masternak, profesor de la Facultad de Medicina de la UCF y uno de los responsables del trabajo, varios de esos cambios se parecen a los observados durante el envejecimiento. Sin embargo, esto no significa que el órgano envejezca literalmente décadas en un solo día, sino que activa procesos moleculares asociados con el deterioro celular.

Un experimento que simuló un viaje a Marte

Para reproducir algunas de las condiciones de una misión espacial prolongada, los investigadores trabajaron con modelos animales expuestos durante 14 días a microgravedad simulada. También administraron dosis equivalentes de radiación cósmica galáctica y de partículas solares, dos de los principales riesgos que enfrentarían los astronautas durante un viaje hacia Marte.

Los resultados mostraron alteraciones en redes de microARN relacionadas con la vía TGF-β, un mecanismo que interviene en procesos como la inflamación, la senescencia celular y la fibrosis. La senescencia ocurre cuando una célula deja de dividirse y funcionar correctamente, pero permanece en el tejido y puede afectar a las células cercanas.

En el hígado también aparecieron señales compatibles con una mayor acumulación de tejido cicatricial. Si este proceso se mantuviera durante períodos prolongados, podría comprometer progresivamente el funcionamiento del órgano.

La investigación todavía no permite determinar exactamente qué sucedería en una persona durante una misión completa a Marte. No obstante, ayuda a identificar los mecanismos biológicos que deberían vigilarse antes de enviar astronautas más allá de la protección proporcionada por el campo magnético terrestre.

Los resultados coinciden con datos de vuelos espaciales

El equipo comparó los patrones moleculares encontrados en el laboratorio con información obtenida en misiones espaciales reales, entre ellas el NASA Twins Study y el vuelo privado Inspiration4.

El estudio de los gemelos de la NASA analizó al astronauta Scott Kelly antes, durante y después de permanecer casi un año en la Estación Espacial Internacional. Inspiration4, por su parte, permitió estudiar a cuatro civiles que estuvieron tres días en órbita en 2021.

Ambas investigaciones encontraron cambios relacionados con la inflamación, el estrés celular, la actividad genética y el funcionamiento de las mitocondrias. Aunque la mayoría de los marcadores observados en Inspiration4 regresaron a valores cercanos a los iniciales después del vuelo, algunas alteraciones persistieron durante varios meses.

La coincidencia entre estos datos y los resultados experimentales refuerza la idea de que el ambiente espacial puede activar procesos vinculados al envejecimiento y al deterioro de los tejidos.

Una posible herramienta contra el envejecimiento

Los investigadores también probaron una combinación experimental de moléculas llamadas antagomirs. Estas sustancias bloquean determinados microARN y permiten modificar las rutas genéticas que controlan la inflamación, la fibrosis y la senescencia celular.

El tratamiento se dirigió contra tres microARN específicos: miR-16-5p, miR-125b-5p y let-7a-5p. Los primeros resultados sugieren que esta estrategia podría ayudar a reducir algunas de las alteraciones provocadas por la radiación y la microgravedad, aunque todavía se encuentra en una etapa experimental y no ha sido probada como tratamiento en humanos.

Las posibles aplicaciones van más allá de la exploración espacial. Como el ambiente espacial parece acelerar ciertos procesos moleculares asociados con el envejecimiento, puede funcionar como un modelo para estudiar en semanas mecanismos que normalmente tardan años en desarrollarse.

Comprender esos cambios podría facilitar la creación de terapias contra enfermedades relacionadas con la edad, la fibrosis o la pérdida progresiva de funcionalidad de los órganos.

Mientras las agencias espaciales preparan futuras misiones tripuladas hacia la Luna y Marte, será necesario desarrollar mejores sistemas de protección frente a la radiación y la microgravedad. Al mismo tiempo, estudiar cómo responde el cuerpo fuera de la Tierra podría ofrecer nuevas pistas sobre una pregunta que todavía desconcierta a la medicina: por qué envejecemos y hasta qué punto ese proceso puede ralentizarse.

 

Fuente: Meteored.

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