Carlson, conocido por su amor a la nicotina, era un ferviente admirador de Zyn. Incluso llegó a bromear sobre sus supuestos beneficios, pero esto no fue bien recibido por Phillip Morris, el fabricante de Zyn, que rechazó la propuesta de una alianza con Carlson. Esto ha desencadenado una confusa disputa dentro del ámbito conservador, con algunos usuarios pidiendo boicots mientras Carlson promueve su propia marca de pouches de nicotina, Alp.
La controversia detrás del chiste
En 2022, durante una aparición en un podcast, Carlson hizo una broma sobre los pouches de Zyn, insinuando que no solo eran útiles para concentrarse, sino también como un «potenciador masculino». Phillip Morris rechazó cualquier tipo de asociación con Carlson, citando que sus declaraciones no tenían fundamento científico y podrían promover un mal uso del producto. Este rechazo enfureció a Carlson, quien decidió lanzar su propia marca de pouches, Alp, criticando a Phillip Morris por ser demasiado «estrictos» y «controlados por drones de izquierda».
Tucker Carlson says he's done using ZYN since the makers are large Kamala Harris donors, is instead launching his own nicotene pouches 👀pic.twitter.com/AVslmh4qYw
— johnny maga (@_johnnymaga) September 17, 2024
La batalla regulatoria y la reacción conservadora
Mientras tanto, los pouches de Zyn se encontraban en el centro de una batalla regulatoria. Con un aumento significativo en ventas, Phillip Morris llamó la atención de los reguladores en Washington, quienes lanzaron investigaciones sobre la venta de pouches con sabor y la posible comercialización a menores. Líderes conservadores, como Marjorie Taylor Greene, respondieron con furia, señalando la hipocresía del gobierno al atacar los pouches de nicotina mientras «legalizaban» otras drogas.
Sin embargo, Carlson, a pesar de su anterior apoyo a Zyn, decidió mantenerse al margen de estas defensas públicas, enfocándose en promocionar su nueva marca. Para algunos, la decisión de Carlson de competir con Zyn y su distanciamiento del debate regulatorio está motivada por intereses comerciales más que por principios políticos.
¿Una nueva tendencia o una guerra innecesaria?
A pesar de la controversia, Zyn sigue siendo popular entre muchos conservadores, incluidos los Nelk Boys, quienes recientemente lo mencionaron en un mitin de Trump en Las Vegas. Sin embargo, el boicot a Zyn promovido por Carlson y otros sigue ganando terreno en las redes sociales.
La historia de Zyn y Alp pone de relieve cómo los productos de consumo pueden ser arrastrados a las guerras culturales y políticas, a veces por razones tan simples como un chiste mal interpretado. ¿Será este el fin de Zyn en el ámbito conservador o solo una fase más en la interminable batalla de la cultura? Solo el tiempo lo dirá.