Aunque suele pasar desapercibida en el mapa, esta isla es una pieza esencial en el tablero estratégico global. Estados Unidos ha convertido este remoto territorio en su base avanzada en el Pacífico, y su posición será aún más crítica ante el creciente pulso con Asia. Descubre por qué Guam es mucho más que una postal tropical.
Guam: la punta de lanza del poder militar estadounidense

Guam, una isla ubicada en el archipiélago de las Marianas, es un territorio no incorporado de Estados Unidos desde que lo arrebatara a España en 1898. Lo que en apariencia parece un paraíso turístico es, en realidad, una de las principales cartas geoestratégicas de Washington en Asia.
Su valor radica en la cercanía a puntos neurálgicos del continente asiático: se encuentra más próxima a Pekín que al propio Hawái. Esta ubicación privilegiada convierte a Guam en un puesto de avanzada ideal para cualquier operación militar estadounidense en el Indo-Pacífico. No es casualidad que se la conozca como la “punta de la lanza” del Pentágono en la región.
Una historia marcada por la guerra y la proyección estratégica

Desde la Segunda Guerra Mundial, Guam ha sido utilizada como base para operaciones bélicas. Durante el conflicto en Vietnam, se convirtió en un punto de partida para los bombarderos B-52 que cruzaban el Sudeste Asiático. También sirvió como escala humanitaria para miles de refugiados vietnamitas en tránsito hacia suelo estadounidense.
Hoy, su extensión de apenas 550 kilómetros cuadrados alberga a unos 160.000 habitantes, pero también a una potente infraestructura militar. Casi un tercio de su territorio está en manos del ejército, con instalaciones clave como la base naval de la península de Orote y otras dependencias aéreas.
Se estima que hay cerca de 7.000 soldados estadounidenses estacionados en Guam, un número que podría crecer ante las crecientes tensiones en el mar de China Meridional y la necesidad de disuasión frente a potencias como China y Corea del Norte.
Guam no solo representa un punto en el mapa: es el escudo adelantado de Estados Unidos en Asia. Mientras crece la competencia militar en el Pacífico, esta pequeña isla podría ser uno de los escenarios más decisivos del siglo XXI.