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Ciencia

La molécula que no se comporta como esperábamos y reescribe el inicio del universo

Científicos alemanes han recreado por primera vez la primera molécula del universo, el hidruro de helio (HeH⁺), en condiciones similares a las del Big Bang. El resultado contradice décadas de teorías sobre el enfriamiento del cosmos y el nacimiento de las primeras estrellas. La historia temprana del universo podría no ser como la contaron.
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Desde hace años, los astrofísicos han intentado entender cómo surgieron las primeras estrellas tras el Big Bang. Para ello, una molécula simple —el hidruro de helio— jugaba un papel esencial como agente refrigerante. Pero un experimento reciente ha puesto en jaque todo ese relato. Al parecer, esa molécula no se comporta como predecían los modelos. Y eso cambia muchas cosas.

La primera molécula del universo que desarma nuestras teorías

Durante el llamado “universo infantil”, cuando las temperaturas por fin permitieron que electrones y núcleos se combinaran, nació la primera molécula: el ion de hidruro de helio (HeH⁺). Este enlace entre un átomo de helio y un protón de hidrógeno se considera el inicio de la química tal como la conocemos.

Los científicos llevaban décadas teorizando sobre su función como refrigerante cósmico, fundamental para que las primeras nubes de gas se enfriaran, colapsaran por gravedad y formaran las primeras estrellas. El HeH⁺, gracias a su momento dipolar, podía irradiar energía en forma de fotones de manera eficiente. O eso se creía.

Hasta ahora, se asumía que esta molécula era difícil de destruir a temperaturas muy bajas, como las del universo primitivo. Pero nadie había puesto esa suposición a prueba real… hasta que llegó el experimento del Instituto Max Planck.

Una reacción inesperada que obliga a repensarlo todo

Utilizando condiciones extremadamente controladas, los investigadores alemanes replicaron las interacciones entre el HeH⁺ y los átomos de hidrógeno. Para sorpresa de todos, descubrieron que la velocidad de destrucción del hidruro de helio no disminuye con el frío. Es decir, el HeH⁺ era mucho más frágil de lo que se pensaba.

Esto implica que su papel como refrigerante primordial está en duda. Si el HeH⁺ no sobrevivía lo suficiente como para enfriar el gas, entonces los primeros mecanismos que permitieron el nacimiento de las estrellas deben ser otros. La historia del cosmos temprano tendrá que reescribirse.

El hallazgo, publicado en Astronomy & Astrophysics, muestra cómo un detalle aparentemente menor puede tambalear pilares enteros de la cosmología. Y una vez más, el universo nos recuerda que todavía no lo entendemos del todo.

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