En unos cinco mil millones de años más el sol llegará al final de su ciclo de vida y aumentará su tamaño en cientos de veces. La muerte de la estrella provocará un drástico cambio en el sistema solar interior, lo que significa que Mercurio y Venus quedarían envueltos en una esfera de fuego. Pero el destino de nuestra Tierra sigue siendo motivo de debate. Ahora, un nuevo estudio sugiere que nuestro planeta podría tener una oportunidad de sobrevivir a las llameantes capas externas del sol.
Un equipo internacional de astrónomos evaluó las probabilidades de supervivencia de la Tierra utilizando modelos de evolución estelar e interacciones con las mareas. Sus hallazgos se publicaron en Astronomy and Astrophysics y brindan un escenario alternativo en el que nuestro planeta se aleja de la estrella agonizante si es que el sol pierde su atracción gravitacional sobre la Tierra. Si bien el planeta en sí sobreviviría, lo que no sería posible sería que continuara albergando vida cuando el sol alcance sus últimas fases antes de morir.
La muerte de una estrella
El sol hoy está en la mitad de su ciclo vital. En los próximos miles de millones de años la estrella seguirá evolucionando y pasando por cambios graduales antes de llegar al final de su vida. La atmósfera externa del sol se irá alejando hacia el espacio y el núcleo que quede será una enana blanca.
Cuando el sol haya agotado el hidrógeno de su núcleo sus capas externas se expandirán enormemente a medida que se convierta en una roja gigante, y en ese punto hay dos resultados posibles para la Tierra. Cuando el sol se expanda, podría aumentar las fuerzas gravitacionales que atraen a nuestro planeta hacia su interior. Pero también podría darse la situación opuesta en que el sol pierde su masa rápidamente, con lo que la Tierra podría escapar de su atracción gravitacional, según lo indica el nuevo trabajo de investigación.
“El destino de la Tierra depende del delicado equilibrio entre ambos efectos”, declaró Mats Essendeurs, investigador del Instituto de Astronomía de KU Leuven y autor principal del trabajo. “Si dominan las interacciones gravitacionales, la Tierra será engullida. Pero si domina la pérdida de masa, la Tierra escapa hacia una órbita más grande”.
En estudios anteriores se había sugerido que la Tierra iba hacia un final de fuegos al ser engullida por las capas externas del sol en expansión. Basándose en las estructuras internas y la dinámica de las estrellas en evolución, los investigadores que llevaron a cabo este trabajo mostraron que la Tierra, en cambio, podría acabar en una órbita más amplia, en torno a la enana blanca en que se convertirá el sol.
Por poco
El resultado para la Tierra dependerá de lo rápido que pierda el sol su masa en su última fase de gigante. A medida que el sol se expande, perderá parte de su material que acabará en el espacio debido a los vientos estelares. Y si tiene menos masa, se reducirá la fuerza gravitacional del sol sobre la Tierra, con lo que el planeta podrá alejarse a una órbita mayor evitando ser tragada por la estrella en expansión.
Pero para que eso suceda el sol tendría que perder su masa rápidamente. No se conoce del todo la tasa a la que pierden su masa las estrellas más antiguas, y eso produce incertidumbre respecto de los resultados de este estudio.
Para confirmar qué destino le tocaría a la Tierra los investigadores se ocuparon de una estrella cercana llamada L2 Puppis, que se cree nos ofrece algo de información sobre el futuro del sol. “Las observaciones de estrellas gigantes similares al sol apuntan hoy a la supervivencia de la Tierra, pero harán falta mejores observaciones antes de que podamos tener alguna certeza”, dijo Esseldeurs.
Con respecto a los planetas más cercanos al sol, sí pueden decir que Mercurio y Venus quedarán encerrados, deglutidos por el sol en expansión, incluso si la Tierra lograra sobrevivir. Por otra parte, Marte tiene buenas probabilidades de sobrevivir a la fase de gigante del sol y también podría acabar en una órbita más lejana.
La mala noticia es que a medida que el sol sigue fusionando hidrógeno y lo convierte en helio, su brillo aumentará. Como resultado la Tierra se volverá mucho más cálida, menos apta para albergar vida, y eso será mucho antes de que el sol alcance su fase de gigante. Por eso, aunque el nuevo estudio ofrece un resultado potencialmente optimista para el planeta en sí mismo, el final no sería tan feliz para los habitantes de la Tierra.