Cuando los arqueólogos encuentran un sitio de interés, o una colección de artefactos, se arma una narrativa que explica por qué y cómo es que acabaron en ese lugar. Si bien los expertos cumplen con los pasos debidos para llegar a una interpretación razonable, en ocasiones se trata de conclusiones apresuradas.
Al menos eso parece haber sucedido con lo que se creyó siempre sobre el uso del atlatl por parte de los cazadores Clovis, según un nuevo estudio que se publicó hoy en Proceedings of the National Academy of Sciences.. El atlatl era un dispositivo de mano con forma de vara que se usaba para disparar lanzas flexibles y dardos. Durante mucho tiempo los arqueólogos creyeron que la cultura Clovis que habitó las Américas hasta hace 13.340 a 12.710 años utilizaba principalmente atlatls para cazar animales, incluyendo a los grandes mamíferos. Pero un análisis estadístico que utilizó 66 fechas de radiocarbono en atlatls conocidos sugiere que la hipótesis no tiene sólido respaldo.
“Bueno, nunca encontramos un atlatl Clovis en el registro arqueológico”, le dijo Metin I. Eren a Gizmodo en una videollamada como primer autor del trabajo y arqueólogo de la Universidad Estatal de Kent. “Lo que nuestros datos muestran es que es poco probable que encontremos un atlatl de esa era, y que hay una brecha de 3.000 años entre lo que se calcula fue el uso inicial del atlatl y la cultura Clovis”.
Los primeros habitantes
Se llama Clovis a esa cultura por las puntas Clovis de forma característica que se encontraron en la ciudad que lleva ese nombre, en Nueva México. Por otra parte, los atlatl se descubrieron en Europa y datan del Paleolítico, hace unos 20.000 a 30.000 años. Durante mucho tiempo el paleolítico superior de Europa fue “el centro de la Edad de Piedra para muchos, en especial durante los años ’70 y ‘80”, explicó Eren. Pero luego se dijo que los primeros americanos llevaron los atlatls de Asia a América del norte, añadió.

“Lo raro es que nunca encontramos especímenes de atlatl en sitios de la Edad de Piedra de Asia, ni de Australia o África. Por lo tanto creo que rondó la idea de la casi exagerada difusión de esta tecnología.”
Siguiendo el rastro
Para poner a prueba esta hipótesis los investigadores usaron un modelo estadístico de la biología evolutiva que infiere el momento de la llegada y extinción de una especie a partir de datos observacionales. En este caso las fechas se referían al inicio y final del uso del atlatl en los registros arqueológicos del continente americano, basándose en 66 especímenes de atlatls o dardos que habían sido directamente datados. Según los cálculos, la fecha más antigua de la aparición del atlatl en las Américas fue hace 9.996 años, unos 3.000 años después de la cultura Clovis.
Tomando esto con consideración, Eren y sus colegas sugieren que la tecnología del atlatl en las Américas podría haber evolucionado de manera independiente en un caso de evolución convergente, aparte de su invención en Europa. Eren añade que son comunes estos casos de evolución convergente de la tecnología a lo largo de la historia porque los humanos “se enfrentaban con problemas similares en todas partes y desarrollaban soluciones tecnológicas que eran similares también”.
“En mi opinión el valor de este estudio es que nos hará dejar de tratar el uso del atlatl por parte de los Clovis como hecho confirmado y hará que los arqueólogos tomen en serio las armas de caza alternativas com las lanzas, las jabalinas e incluso los arcos”, le dijo en un e-mail a Gizmodo Justin Pargeter, arqueólogo de la Universidad de Nueva York, que no participó del reciente estudio.
La datación
Parterger explica que “hay poca evidencia de respaldo” para la teoría de que los cazadores Clovis usaran atlatls como arma principal, aunque añade que no necesariamente los resultados indican que hay que descartar la probabilidad. En el caso de artefactos como los atlatls, el registro de fechas “en realidad rastrea el dónde y el cuándo sobrevivieron los materiales, en lugares como el permafrost o los bloques de hielo, más que indicarnos cuándo apareció la tecnología”.
“La misma prueba cronológica que se haga con lanzas de madera o con encordados podría arrojar resultados que eliminen cosas que creíamos ciertas, por lo que entiendo que este estudio presenta una medición honesta de lo perecedera y escasa que es esta clase de evidencia”, añadió Pargeter.
De hecho, el estudio afirma esta idea también, señalando que no rechaza la hipótesis del atlatl sino que los resultados indican que hay que considerar en serio diferentes caminos que expliquen las prácticas de caza de los Clovis.
“El análisis estadístico en sí no dice que no utilizaran el atlatl”, dijo Eren. “El hecho de que no hayamos encontrado evidencia no significa que no lo usaran. Pero si sumas todas estas cosas, ves que resulta falsa la idea de que tenemos que suponer que sí lo utilizaran”.