Es como traer un souvenir del infierno. Un informe reciente documentó que el viaje de una mujer a Sudamérica la convirtió en huésped de un gusano parásito que se alojó en su ojo.
En Chile y otros países los investigadores detallaron este caso insólito el mes pasado en Emerging Infectious Diseases. La mujer de 26 años y residente de Reino Unido sufrió un caso de severa conjuntivitis, y el análisis mostró que se trataba de un Philophthalmus lacrymosus adulto, que probablemente entró en su ojo semanas antes cuando visitaba las islas Galápagos en Ecuador. Aunque lograron extraer el gusano que tenía en el ojo, los investigadores advirtieron que puede haber más personas vulnerables en el área.
“Nuestros hallazgos clínicos y epidemiológicos muestran que el P. lacrymosus puede infectar a los humanos en Sudamérica. También sugieren que el parásito podría ser endémico en las islas Galápagos en Ecuador”, escribieron.
El caso en cuestión
Según el informe la mujer fue a consultar con médicos en Santiago de Chile por dolor intenso en el ojo durante nueve días. Tenía también la sensación de que algo se movía en su ojo derecho.
Después de revisarla los médicos detectaron una “estructura móvil elongada” en la conjuntiva de su ojo (la membrana delgada y trannsparente que protege el ojo). Le quitaron el objeto extraño usando un hisopo de algodón húmedo, y eso la alivió. En las siguientes semanas se recuperó completamente sin complicaciones.
Los autores del trabajo miraron al intruso ocular bajo el microscopio y determinaron que era un gusano P. lacrymosus, confirmándolo luego con análisis genéticos.
Estos parásitos son gusanos planos y su nombre formal es tremátodos. Su ciclo de vida es complejo e involucra a varios huéspedes, que pueden incluir a los humanos. En las personas por lo general las infecciones por estos parásitos se agrupan allí donde invade el gusano, como la sangre o el hígado. Las infecciones en el ojo principalmente son a causa de gusanos Philophthalmus, como el P. lacrymosus, pero los informes son muy infrecuentes. Los investigadores escribieron que desde 1939 solo se documentaron en la literatura médica 12 casos de infecciones como la de esta mujer.
¿Es una amenaza endémica oculta?
En este caso en particular, la mujer dijo que había visitado Chile, Ecuador y Perú antes de que comenzaran los síntomas. Pero la única vez que estuvo en un entorno de agua natural fue cuando visitó las islas Galápagos. Por lo tanto, los médicos dicen que muy probablemente fue allí que contrajo la infección.
Sigue siendo un misterio la forma en que sucedió. Hay informes de casos que dicen que las personas pueden infectarse por contacto directo con los quistes larvales que hay en el agua mientras están nadando, según los investigadores. Y otros, sin embargo, vinculan la infección con la ingesta o manipulación de alimentos contaminados con la larva.
Sabemos muy poco sobre estos gusanos, incluyendo cuántas especies de Philophthalmus hay en el mundo. Lo interesante es que el gusano que se encontró en el ojo de esta mujer se parece mucho a una especie recién descubierta en los lobos marinos que viven cerca de las islas Galápagos, y se llama P. zalophi. Es tanto el parecido que es posible que el P. lacrymosus y el P. zalphi sean la misma especie, argumentan los investigadores. Se sabe que estos parásitos se adaptan a sus huéspedes mamíferos, por lo que eso podría explicar por qué la ciencia erróneamente identificó a los gusanos de los lobos marinos como una especie nueva.
Más allá de cuántos tipos de gusanos haya, parece probable que algunos habiten las islas Galápagos. Y si es así, los que residen en la región podrían correr el riesgo de sufrir infecciones parecidas. Por eso habrá que seguir investigando para entender mejor la naturaleza de estas infecciones en los humanos, señalan los doctores.
Este artículo ha sido traducido de Gizmodo US por Romina Fabbretti. Aquí podrás encontrar la versión original.