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Ciencia

La NASA descubre una base nuclear oculta bajo el hielo de Groenlandia: el secreto enterrado de la Guerra Fría

A 30 metros bajo la superficie helada de Groenlandia, la NASA halló los restos de Camp Century, una instalación secreta de Estados Unidos construida durante la Guerra Fría. Aunque el lugar fue abandonado hace más de medio siglo, el deshielo del Ártico amenaza con exponer residuos radiactivos y químicos que permanecen atrapados en el hielo desde entonces
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Lo que parecía una misión rutinaria de observación del hielo ártico terminó revelando un fragmento oculto de la historia militar. Un equipo de la NASA, liderado por Chad Green, sobrevolaba Groenlandia a bordo de un avión Gulfstream III equipado con un radar de penetración profunda.

Cuando el sistema registró estructuras geométricas a 30 metros bajo la superficie, los científicos pensaron primero en formaciones naturales. Pero el radar reveló algo muy distinto: túneles, cámaras y pasajes perfectamente alineados, vestigios de una ciudad subterránea sepultada durante más de seis décadas.

“Al principio no sabíamos qué era”, explicó Alex Gardner, especialista en criosfera de la NASA. “Luego vimos los patrones y comprendimos que se trataba de una instalación humana. Era Camp Century”.

La base secreta que Estados Unidos ocultó durante la Guerra Fría

Camp Century Groenlandia
© U.S. Army Corps of Engineers, Cold Regions Research and Engineering Laboratory, Public domain, via Wikimedia Commons

Construida en 1959, Camp Century fue un proyecto del Ejército de Estados Unidos en plena Guerra Fría. Su objetivo oficial era experimentar con técnicas de construcción bajo hielo, pero documentos desclasificados demostraron más tarde que formaba parte de un plan mucho más ambicioso: crear una red de bases ocultas desde las que lanzar misiles nucleares hacia la Unión Soviética.

El proyecto, conocido internamente como “Iceworm”, buscaba camuflar cientos de armas atómicas bajo la superficie congelada de Groenlandia. Sin embargo, el gobierno estadounidense nunca pidió permiso a Dinamarca, país soberano del territorio, lo que provocó un conflicto diplomático cuando la verdad salió a la luz.

La base contaba con 21 túneles, dormitorios, laboratorios, una capilla, un hospital y hasta un pequeño cine. Todo funcionaba gracias a un reactor nuclear portátil, una proeza tecnológica para la época. Pero el sueño estratégico duró poco: en 1967, tras comprobar que el hielo se desplazaba más rápido de lo esperado, el proyecto fue abandonado.

Los residuos radiactivos que despiertan nuevas alarmas

Programa Nuclear De Iran Sanciones Onu
© Raspopova Marina – Unsplash

Antes del cierre, Estados Unidos retiró el reactor nuclear, pero dejó atrás materiales contaminantes: restos radiactivos, aguas residuales y líquidos tóxicos utilizados en los sistemas de refrigeración. Durante décadas, el hielo los mantuvo sellados y olvidados.

Sin embargo, con el acelerado deshielo del Ártico, los científicos temen que esos residuos puedan quedar expuestos en las próximas décadas, liberando sustancias peligrosas en el entorno.

“El hielo que una vez actuó como barrera natural ahora se está derritiendo”, advierte Gardner. “Si los restos emergen, podrían tener un impacto ambiental impredecible para Groenlandia y el océano Ártico”.

Las imágenes del radar de la NASA muestran que gran parte de la estructura ya está deformada por el movimiento del hielo. Aún así, los datos son tan claros que los expertos pudieron reconstruir la disposición original del complejo, confirmando su identidad sin margen de duda.

Una advertencia desde el pasado

Más allá del hallazgo histórico, la NASA subraya la importancia científica del descubrimiento. Las mediciones del grosor del hielo y los movimientos de la capa glaciar son esenciales para entender el ritmo del cambio climático y anticipar su impacto en el nivel del mar.

“Camp Century es un recordatorio de que lo que enterramos en el pasado puede volver a la superficie”, afirmó Gardner. “Y en este caso, el hielo está devolviéndonos tanto un secreto militar como una advertencia ambiental.”

[Fuente: La Nación]

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