Controlar un robot en otro mundo no es tan sencillo como manejar un vehículo a distancia. Las comunicaciones pueden interrumpirse, el terreno puede bloquear las señales y cada decisión enviada desde la Tierra introduce retrasos que se vuelven especialmente problemáticos cuando una misión necesita recorrer zonas desconocidas con rapidez. La NASA quiere probar una solución diferente en la Luna: enviar varios robots y permitir que ellos mismos decidan cómo trabajar juntos.
Ese es el objetivo de CADRE, siglas de Cooperative Autonomous Distributed Robotic Exploration, una demostración tecnológica desarrollada por el Jet Propulsion Laboratory que tiene previsto viajar a la Luna en 2026. El sistema está compuesto por tres pequeños rovers de cuatro ruedas, cada uno aproximadamente del tamaño de una valija de mano, además de una estación base instalada en el módulo de aterrizaje.
La diferencia frente a muchas misiones anteriores estará en su autonomía. En lugar de depender constantemente de operadores terrestres, los tres vehículos podrán analizar el entorno, planificar movimientos, repartirse tareas y modificar sus decisiones mientras avanzan.

Tres robots que funcionarán como un solo equipo
Los rovers se comunicarán entre ellos y con la estación base mediante una red de radio tipo malla, lo que permitirá compartir continuamente información sobre su posición, el terreno y el estado de cada vehículo. Si uno encuentra un obstáculo o necesita conservar energía, el grupo podrá reorganizar el plan sin esperar instrucciones específicas desde la Tierra.
Cada rover incorpora cámaras estéreo, sensores de navegación, paneles solares y un radar de penetración terrestre. Al realizar mediciones simultáneas desde distintos puntos, los tres podrán generar mapas tridimensionales de la superficie y estudiar también estructuras bajo el suelo lunar, algo especialmente difícil de conseguir con un único vehículo.
La NASA quiere demostrar precisamente que un grupo distribuido de robots puede obtener datos que una sola máquina no sería capaz de recopilar con la misma precisión.

Tendrán solo unos 14 días terrestres para demostrarlo
CADRE tiene previsto aterrizar en Reiner Gamma, una región lunar conocida por sus llamativos remolinos claros y oscuros. Una vez allí, los rovers dispondrán aproximadamente de las horas iluminadas de un único día lunar, equivalente a unos 14 días terrestres, para realizar sus experimentos antes de que llegue la larga noche y desaparezca la energía disponible a través de sus paneles solares.
Durante ese periodo deberán desplazarse de manera coordinada, evitar obstáculos, administrar sus reservas eléctricas y ejecutar distintas configuraciones de exploración. La autonomía será especialmente importante porque la Luna no dispone de una infraestructura equivalente al GPS terrestre, por lo que los vehículos tendrán que combinar sus cámaras y sensores para determinar continuamente dónde se encuentran.
La verdadera prueba no es estudiar la Luna, sino cambiar cómo la exploramos
CADRE no está concebida principalmente como una misión científica tradicional. Su objetivo es demostrar una tecnología que podría utilizarse posteriormente en lugares donde enviar un único rover resulte demasiado arriesgado o limitado.
La propia NASA contempla equipos autónomos capaces de explorar regiones difíciles, realizar mediciones simultáneas, estudiar el subsuelo e incluso apoyar las actividades de futuros astronautas. También podrían resultar fundamentales para localizar y aprovechar recursos lunares, como el agua congelada, o para trabajar durante periodos prolongados alrededor de futuras instalaciones humanas.
La idea es sencilla, pero supone un cambio importante: en lugar de enviar un robot y decirle desde la Tierra cada movimiento que debe realizar, futuras misiones podrían enviar equipos enteros capaces de discutir el problema entre máquinas, repartirse el trabajo y continuar explorando por su cuenta.