Un robot humanoide camina hacia el borde de una plataforma, calcula el salto y termina desapareciendo dentro de una masa de acero fundido. La escena parece demasiado perfecta para no ser inteligencia artificial. O directamente una nueva película de Terminator. Pero Figure asegura que ocurrió de verdad.
La compañía estadounidense decidió retirar gran parte de su flota de robots F.02 fundiéndolos en un horno industrial de 75 toneladas en Finlandia. Y, en vez de limitarse a arrojarlos mediante una grúa, sus ingenieros hicieron algo bastante más absurdo: desarrollaron un modelo de IA específicamente para que los propios robots aprendieran a saltar de manera autónoma hacia el metal fundido.
La idea, además, nació de alguien particularmente apropiado para semejante despedida: Arnold Schwarzenegger.
Arnold Schwarzenegger dijo “fúndanlos”. Figure decidió tomárselo literalmente

El F.02 fue una pieza importante en la corta historia de Figure. La empresa lo utilizó en tareas domésticas, logística y, sobre todo, en una línea de producción de BMW en Spartanburg. Según Figure, durante aquella experiencia los robots trabajaron más de 1.250 horas, manipularon más de 90.000 piezas y participaron en la producción de más de 30.000 BMW X3.
Pero F.03 ya ocupa su lugar y la empresa está trabajando en la siguiente generación. Mantener los antiguos robots dejó de tener sentido.
Había un problema: los F.02 contienen actuadores diseñados internamente y otro hardware propietario. Figure afirma que desmontar cada unidad habría consumido demasiado tiempo de sus ingenieros y podía retrasar el desarrollo del F.04. Venderlos o desecharlos sin más tampoco era una opción atractiva si quería proteger esa tecnología.
Entonces preguntó en internet qué debía hacer con ellos. Schwarzenegger respondió esencialmente: fúndanlos. Figure contactó con él, el actor aceptó participar y aquello terminó convertido en un gigantesco guiño a la escena final de Terminator 2.
El problema era que nadie quería un robot con baterías saltando dentro de su horno

Convertir la broma en realidad fue bastante más complicado. Figure asegura que contactó con fundiciones de Estados Unidos y México, pero ninguna quería permitir que un humanoide equipado con baterías de iones de litio acabara dentro de maquinaria industrial extremadamente cara. Incluso recurrieron a antiguos miembros de MythBusters para encontrar una instalación dispuesta a aceptar el experimento. Finalmente apareció una en Imatra, Finlandia. Y ahí apareció la parte tecnológica más interesante.
En su campus de San José, Figure instaló enormes colchones inflables y comenzó a enseñar a los robots a saltar desde un segundo piso. Los ingenieros utilizaron movimientos realizados por especialistas de acrobacias como referencia y entrenaron un nuevo modelo en simulación para conseguir que el F.02 pudiera calcular el salto hacia un objetivo que ni siquiera había visto físicamente durante el entrenamiento.
En Finlandia no había demasiado margen para repetir. El horno de arco eléctrico tenía capacidad para 75 toneladas y utilizaba tres enormes electrodos de grafito. El equipo dispuso de unas 24 horas y seis ciclos de fundición; en cada uno, tenía aproximadamente 20 minutos antes de que la superficie del acero comenzara a formar una costra.
Su última demostración de autonomía fue aprender a destruirse

Según Figure, los F.02 ejecutaron sus políticas de movimiento pese al calor y a los fuertes campos electromagnéticos del lugar, que llegaron a provocar problemas en cámaras y otros aparatos electrónicos utilizados durante el rodaje. La empresa insiste además en que las secuencias de los robots saltando no fueron generadas con IA y que los movimientos se ejecutaron autónomamente.
Eso no convierte la operación en una prueba científica de autonomía general. Todo estaba cuidadosamente preparado y los robots habían sido entrenados específicamente para esa maniobra. Pero la ironía es difícil de superar.
Uno de los modelos con los que Figure pretendía demostrar que un humanoide podía aprender a trabajar en fábricas terminó recibiendo una última habilidad antes de desaparecer: aprender exactamente cómo saltar al lugar donde iba a ser destruido.
La mayor parte de la flota F.02 ya ha sido fundida. Figure conserva algunas unidades en su sede y las barras metálicas obtenidas del resto regresaron a Estados Unidos, donde están siendo mecanizadas para fabricar una pequeña serie de objetos conmemorativos. No sabemos qué forma tendrán. Pero teniendo a Schwarzenegger involucrado, probablemente solo faltaba una cosa para completar la escena: un pulgar levantado antes de desaparecer en el acero.