En el año 2018, una noticia encendió todas las alarmas científicas: el orbitador Mars Express de la ESA había detectado una señal de radar tan brillante bajo el polo sur de Marte que muchos interpretaron que solo podía ser un lago subterráneo de agua líquida. La idea era tan provocadora como problemática. ¿Cómo podría mantenerse agua líquida bajo 1,5 km de hielo, en un planeta tan frío?
Desde entonces, el debate no ha parado. Y ahora la NASA vuelve a sacudirlo.
Un nuevo estudio liderado por los científicos del radar SHARAD del Orbitador de Reconocimiento de Marte (MRO) acaba de demostrar que el misterio no era tan claro como parecía. Y para lograrlo tuvieron que hacer algo que MRO nunca había hecho: girar la nave 120 grados en pleno vuelo.
El giro imposible que permitió mirar más profundo

La antena del SHARAD está ubicada en la parte trasera del orbitador, lo que limita su capacidad de mirar directamente hacia el terreno objetivo. Durante casi 20 años, SHARAD no logró detectar nada en la zona donde Mars Express había visto aquel supuesto lago.
La solución fue tan arriesgada como ingeniosa. Ingenieros del JPL y Lockheed Martin desarrollaron una maniobra especial que permite rotar la nave de manera controlada para apuntar el radar casi de frente al subsuelo. El 26 de mayo, tras años de preparación, SHARAD realizó finalmente uno de estos “giros muy grandes”… y la señal apareció.
Pero no era la que se esperaban.
En lugar del reflejo brillante característico del agua, SHARAD detectó una señal débil, muy distinta a la que registró el instrumento MARSIS en 2018. Y en una región adyacente, directamente no se observó nada.
NASA radar observations indicate a feature near the south pole of Mars is *not* a buried lake, as once suspected — but the same innovative radar technique used here could be prefect for finding subsurface resources elsewhere on Mars. https://t.co/2g2Ov5i9nS pic.twitter.com/2Fvsarbuf2
— NASA Mars (@NASAMars) November 25, 2025
Si no es agua, ¿qué demonios es?
La diferencia entre ambos radares obliga a replantearlo todo. SHARAD no apoya la hipótesis del lago líquido, al menos no con los nuevos datos. Los investigadores ahora sugieren que la señal brillante de MARSIS podría deberse a una superficie lisa y poco común bajo el hielo: un flujo de lava antiguo, sedimentos compactos o una mezcla de roca y polvo con propiedades radar atípicas.
Esta no sería la primera vez que Marte confunde a sus detectores. Su polo sur es un puzzle de capas de hielo, cráteres enterrados y materiales volcánicos que han sobrevivido millones de años.
Una técnica que cambia el juego para la exploración marciana

A pesar de descartar el lago, el estudio abre una puerta mayor: el giro de 120º funciona, y permite que SHARAD vea más profundo que nunca. Eso significa que la técnica podría aplicarse en regiones como Medusae Fossae, una enorme formación ecuatorial que podría esconder depósitos gigantes de hielo.
Si allí hubiera hielo enterrado, sería un recurso invaluable para futuros astronautas.
No resolvieron el misterio, pero lo volvieron más interesante
El nuevo radar no mata la hipótesis del lago, pero la deja tambaleando. Lo importante, dicen los autores, es que cada dato abre más caminos: nuevos lugares que examinar, nuevas técnicas y nuevas preguntas.
Marte sigue sin ofrecer respuestas fáciles. Y quizás ahí resida su mayor atractivo: cuanto más profundo miramos, más extraño se vuelve.