El Sol, esa esfera incandescente que alimenta la vida en la Tierra, aún guarda secretos que la ciencia lleva décadas intentando desvelar. Ahora, la NASA ha dado un paso sin precedentes con la sonda Parker Solar Probe, la nave que más se ha acercado a nuestra estrella y que ha captado imágenes capaces de redefinir lo que creíamos saber sobre su comportamiento.
Un viaje sin precedentes hacia el corazón del Sol

La sonda Parker Solar Probe, lanzada en 2018, fue diseñada para “tocar el Sol”, un objetivo que parecía imposible hasta hace apenas unos años. En su última aproximación, la nave alcanzó una distancia récord de apenas 6,1 millones de kilómetros de la superficie solar, viajando a una velocidad vertiginosa de 692.000 km/h para minimizar la exposición a condiciones extremas.
Gracias a esta maniobra, la NASA ha obtenido las imágenes más cercanas y detalladas de la atmósfera solar, un logro que no solo demuestra la capacidad de la ingeniería espacial moderna, sino que abre nuevas puertas para comprender los mecanismos que impulsan las tormentas solares y los fenómenos que afectan a nuestro planeta.
La clave para entender el clima espacial
Uno de los objetivos centrales de la misión es estudiar el viento solar y las eyecciones de masa coronal, responsables tanto de espectáculos naturales como las auroras como de riesgos tecnológicos para satélites y redes eléctricas en la Tierra.
Las imágenes y datos recabados por la sonda Parker son fundamentales para anticipar estas tormentas solares y mejorar las predicciones del clima espacial, cruciales para la seguridad de futuras misiones espaciales y de las infraestructuras que sostienen nuestra vida moderna.
Misterios en la corona solar y nuevos descubrimientos
Con la ayuda del instrumento WISPR, la nave ha revelado estructuras en zigzag conocidas como “switchbacks”, vinculadas a la aceleración del viento solar rápido. Estos hallazgos confirman que la corona solar es mucho más caótica e irregular de lo que se creía, con embudos magnéticos que podrían ser clave para entender el comportamiento del plasma solar.
La próxima órbita, prevista para septiembre de 2025, promete acercar aún más a la sonda al Sol, lo que podría brindar respuestas definitivas a preguntas que la ciencia lleva más de medio siglo intentando resolver. La misión Parker no solo está acercándose físicamente al Sol, sino que nos está llevando al centro de sus mayores misterios.