A menudo miramos al sol como fuente de vida y calor, pero rara vez nos detenemos a pensar en los misterios violentos que oculta en su superficie. Un fotógrafo portugués ha logrado captar imágenes impresionantes de un fenómeno tan hipnótico como peligroso: los tornados solares. Estas estructuras gigantescas, invisibles al ojo desnudo, revelan un universo caótico en constante transformación.
Un ojo sobre el fuego
Desde la Reserva de Cielo Oscuro de Alqueva, en Portugal, el astrofotógrafo Miguel Claro ha dedicado años a observar un rincón específico del sol: su cromosfera, esa capa rojiza que se encuentra justo encima de su superficie visible. Con equipos de altísima precisión, ha capturado imágenes que muestran la naturaleza viva, cambiante e indomable de nuestra estrella.

Según Claro, cada jornada solar ofrece una escena distinta. “Fotografiar el sol es tan exigente como increíble”, afirma. Su cámara revela lo que a simple vista es imposible de ver: estructuras dinámicas de plasma, protuberancias incandescentes y un auténtico torbellino de energía.
Cuando el sol gira sobre sí mismo
Uno de los fenómenos más fascinantes observados son los denominados tornados solares. Se producen cuando los intensos campos magnéticos del sol retuercen y hacen girar columnas de plasma ardiente, generando movimientos similares a los tornados terrestres, pero a una escala descomunal.
El Observatorio Solar Dinámico de la NASA ha registrado que estas formaciones pueden alcanzar velocidades de rotación de hasta 299.000 kilómetros por hora. Para hacerse una idea, los tornados terrestres más potentes apenas superan los 480 km/h. En un momento dado, pueden existir hasta 11.000 tornados solares girando sobre la superficie solar.

Belleza peligrosa
Aunque estos tornados se desarrollan lejos de nuestro planeta, su actividad tiene consecuencias directas sobre la Tierra. El 10 de mayo de 2024 se produjo una de las tormentas solares más intensas en más de 20 años. Estas tormentas, impulsadas por violentas erupciones de partículas cargadas, pueden desencadenar auroras espectaculares… pero también alterar redes eléctricas, afectar satélites y poner en jaque las comunicaciones globales.
El sol, tan esencial como impredecible, guarda secretos que apenas estamos comenzando a descifrar. Y cada imagen, como las de Miguel Claro, nos acerca un poco más a comprender su colosal poder.
Fuente: National Geographic.