Los responsables rusos del la nave Progress M-27M, cargada con suministros para la ISS, creen que será imposible recuperarla. Una fuente del Centro de Control de Vuelos Espaciales (CCVE) ruso ha confirmado a la agencia Interfax que dan la nave por perdida. Es más: la Progress M-27M parece haber comenzado a desintegrarse.

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Según una fuente del CCVE recogida por Interfax, “el acoplamiento de la Progress M-27M con la ISS ya no es posible. Lo importante ahora es garantizar una salida más o menos controlada de la nave de la órbita”. El mando de control ruso perdió ayer el contacto con la Progress M-27M unas 3 horas y media después de su lanzamiento desde el cosmódromo de Baikonur, en Kazajistán. Un fallo técnico con las antenas de navegación y el sistema de propulsión dejó el carguero incomunicado y girando sobre sí mismo sin control (vídeo debajo). Ahora, la agencia Interfax asegura que se han detectado piezas sueltas alrededor de la nave, una prueba de que puede haber comenzado ya a desintegrarse y caer hacia la Tierra.

Expertos consultados por Interfax creen que la nave puede seguir en vuelo descontrolado durante al menos una semana antes de caer definitivamente a la Tierra y desintegrarse en el proceso. El problema será tratar de conseguir una caída controlada, ya que es imposible restablecer contacto con la nave.

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Buena parte de la Progress M-27M se quemará y desintegrará en su reentrada en la atmósfera, pero habrá piezas que caigan directamente en la superficie. Según ha asegurado a Interfax un portavoz del Centro de Control de Vuelos Espaciales ruso, estos restos podrían caer entre el “paralelo 52 norte y el paralelo 52 sur”. Es decir, en principio en una zona completamente remota y sin peligro. Veremos si finalmente es así. [Interfax vía The Guardian y EFE/Rtve]

Foto portada: Roscosmos

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