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La picadura de esta avispa es tan dolorosa que la única recomendación de la ciencia es: "tumbarse y gritar"

El terrorífico aguijón de la avispa caza-tarántulas. Foto: Wikipedia

La avispa caza-tarántulas no tiene enemigos naturales. Solo hay un animal lo bastante necio y/o curioso como para importunar este insecto de cinco centímetros de largo: el ser humano. Gracias a ello conocemos los efectos de su picadura y la recomendación oficial de la ciencia: “túmbese y empiece a gritar”.

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La recomendación proviene de un reputado documento escrito por el que probablemente sea el mayor experto mundial en picaduras de insectos del mundo, el entomólogo Justin Schmidt. El trabajo de Schmidt consiste precisamente en dejarse picar por todo tipo de insectos muy venenosos en condiciones controladas para poder describir después los efectos (y sensaciones) de la picadura.

En el caso de la avispa caza-tarántulas, la recomendación es muy buena porque aunque el dolor de su picadura se describe como “totalmente inaceptable”, su efecto solo dura alrededor de tres minutos. Schmidt explica que el dolor es tan espantoso que no permite concentrarse ni mantener una adecuada coordinación verbal o física. El entomólogo describe el caso de un colega al que le picaron varias avispas caza-tarántulas que había atrapado en una red y acabó cayendo en una zanja cuando trató de salir corriendo (mientras gritaba) de sus atacantes.

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Además, se da la circunstancia de que estas avispas no persiguen a los humanos en bandadas. Se trata de criaturas solitarias que normalmente nos ignoran. Es necesario importunar seriamente a una para que esta se decida a atacarnos.

La picadura no es lo peor si eres una tarántula. Foto: Carla Kishinami / Flickr
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En definitiva, que no tenemos mucho que temer de estas extraordinarias criaturas. La cosa cambia, por supuesto, si eres una tarántula. Si es ese el caso, la avispa caza-tarántulas es un engendro de pesadilla que usa su doloroso aguijón para paralizar todo tu cuerpo, arrastrarte a un túnel y depositar un huevo en tu cuerpo. Cuando ese huevo eclosiona, la voraz larva de la avispa te devora las entrañas lentamente en un proceso que dura semanas mientras tú no tienes ni el lujo de gritar.

Dulces sueños, tarántula. [vía Wired]

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About the author

Carlos Zahumenszky

Editor en Gizmodo, fotógrafo y guardián de la gran biblioteca de artículos. A veces llevo una espada.

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