Un viaje en coche puede comenzar tranquilamente y convertirse en pocos minutos en una experiencia bastante desagradable para un niño: palidez, sudor frío, náuseas y, en algunos casos, vómitos.
Se trata de la cinetosis o mareo por movimiento, un fenómeno que puede aparecer al viajar en coche, barco, avión o incluso en algunas atracciones. Y aunque también afecta a los adultos, existe un grupo particularmente susceptible: los niños de entre aproximadamente 2 y 12 años.
La razón principal parece estar relacionada con la manera en que el cerebro procesa diferentes señales sobre el movimiento.
El problema comienza cuando los sentidos no se ponen de acuerdo
Para mantener el equilibrio y saber cómo se mueve el cuerpo, el cerebro combina información procedente de varias fuentes.
El oído interno detecta aceleraciones y cambios de dirección mediante el sistema vestibular. Los ojos, por su parte, informan sobre lo que ocurre alrededor, mientras que músculos y articulaciones aportan datos sobre la posición y el movimiento del cuerpo.
El mareo puede aparecer cuando esas señales no coinciden.
Imagine, por ejemplo, a un niño sentado en la parte trasera de un coche leyendo un libro o mirando una tableta. Sus ojos perciben una imagen prácticamente inmóvil, pero su oído interno detecta que el cuerpo está acelerando, frenando y tomando curvas.
El cerebro recibe entonces mensajes contradictorios.
Ese conflicto sensorial puede desencadenar síntomas como náuseas, sudoración fría, cansancio, pérdida de apetito, mareo e incluso vómitos.

¿Por qué ocurre especialmente entre los 2 y los 12 años?
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos señalan que el mareo por movimiento es especialmente frecuente en niños de 2 a 12 años. Curiosamente, los bebés y los niños muy pequeños parecen padecerlo con menor frecuencia.
La explicación exacta de esta diferencia todavía no está completamente establecida.
Una de las hipótesis es que durante la infancia los sistemas encargados de integrar la visión, el equilibrio y la percepción corporal atraviesan distintas etapas de desarrollo, lo que podría aumentar la sensibilidad a determinadas contradicciones sensoriales. Con el crecimiento, muchas personas parecen adaptarse mejor a estas señales y los episodios se vuelven menos frecuentes.
Sin embargo, no ocurre en todos los casos. Algunas personas continúan sufriendo cinetosis durante la adolescencia o incluso en la edad adulta.
Leer o mirar una pantalla puede empeorarlo
Las actividades que obligan a fijar la vista dentro del vehículo pueden aumentar el problema.
Leer un libro, jugar con el teléfono o mirar una película en una tableta hace que los ojos se concentren en algo que parece estar quieto mientras el oído interno continúa registrando el movimiento del coche. Por eso, una de las recomendaciones más habituales consiste en mirar hacia el exterior, preferentemente hacia objetos lejanos o hacia el horizonte.
También puede ayudar mantener la cabeza relativamente quieta, favorecer la entrada de aire fresco y evitar comidas abundantes o muy pesadas antes del viaje.
¿TE MAREAS EN EL COCHE?
No es grave.
Alrededor de un millón de españoles se marean durante los viajes.
Eso si, es muy molesto.
Los niños son más sensibles al mareo por su inmadurez cerebral.
Hay personas que necesitan medicación antes e emprender un vi…https://t.co/zF2cQSzyjz pic.twitter.com/F90VCbtK9A— Médico al Teléfono (@med_al_telefono) February 18, 2022
Qué hacer si el niño comienza a marearse
Si los síntomas aparecen durante un trayecto, detener el vehículo durante unos minutos puede ayudar.
Mayo Clinic recomienda permitir que el niño salga del coche, camine un poco o descanse con los ojos cerrados. Colocar un paño fresco sobre la frente también puede aliviar el malestar.
En algunos casos pueden utilizarse medicamentos contra el mareo, como determinados antihistamínicos, pero los CDC advierten que no todos son adecuados para niños y que la elección y la dosis deben consultarse con un profesional sanitario.
La buena noticia es que para muchos niños el problema disminuye con la edad. Hasta entonces, reducir el conflicto entre lo que ven y lo que siente su cuerpo puede convertir un viaje mucho más llevadero.