Durante años, la atención de la salud mental en Estados Unidos se apoyó fuertemente en los fármacos psiquiátricos. Sin embargo, los datos más recientes indican un giro significativo. Las personas no solo están recurriendo más a la terapia de conversación, sino que también están comprometidas a sostenerla en el tiempo. Este cambio no solo altera la práctica clínica, sino también el perfil de quienes acompañan estos procesos.
Un giro en la manera de cuidar la salud mental

Según un estudio publicado en el American Journal of Psychiatry, cada vez más estadounidenses están optando por la psicoterapia como recurso principal para cuidar su salud emocional. En 2021, el 15 % de quienes acudieron a atención ambulatoria en salud mental lo hicieron solo para recibir terapia, frente a menos del 12 % en 2018.
Paralelamente, el porcentaje de personas que utilizaban exclusivamente medicamentos cayó del 68 % al 62 % en ese mismo periodo. Los medicamentos en cuestión incluían antidepresivos, antipsicóticos y tratamientos para el TDAH.
Este cambio de paradigma fue destacado por el doctor Mark Olfson, profesor de psiquiatría y epidemiología de la Universidad de Columbia, quien afirmó que el péndulo comienza a moverse nuevamente hacia la psicoterapia tras décadas de enfoque farmacológico.
Quiénes guían esta transformación
Un dato interesante del informe es que los psiquiatras, tradicionalmente vistos como los principales referentes en salud mental, están dedicando menos tiempo a la terapia directa: el porcentaje de pacientes a los que ofrecen psicoterapia cayó del 41 % al 34 %.

En cambio, otros profesionales están ganando terreno. Trabajadores sociales y consejeros —aunque no tanto los psicólogos— están asumiendo un rol cada vez más relevante en el acompañamiento terapéutico. Además, el número promedio de sesiones por paciente también aumentó, lo que demuestra una mayor adherencia a este tipo de tratamiento.
Más compromiso con la terapia, menos abandonos
Los usuarios no solo inician la terapia con mayor frecuencia, sino que también se mantienen en ella durante más tiempo. En 2021, más del 17 % de los pacientes asistió a más de 20 sesiones, mientras que en 2018 lo había hecho solo el 14 %. Además, quienes abandonan tras una o dos sesiones disminuyeron del 34 % al 28 %.
Este patrón sugiere una creciente disposición de los estadounidenses a invertir tiempo y energía en mejorar su bienestar emocional a través de la palabra, más allá de la pastilla.
Fuente: Infobae.