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Ciencia

La sonda MAVEN lleva 11 años orbitando Marte, perdió contacto en 2025 y ahora orbita sola esperando estrellarse en los próximos 100 años: fue la que explicó por qué el planeta rojo perdió sus océanos

La NASA declaró irrecuperable la misión MAVEN en febrero de 2026 tras perder el contacto en diciembre de 2025 por un agotamiento de baterías causado por una rotación inusualmente alta. La sonda, lanzada en 2013 y operativa durante 11 años, sigue orbitando Marte entre 180 y 4.500 kilómetros de altitud. La fricción residual de la atmósfera marciana la ralentizará progresivamente hasta que se estrelle, lo que los expertos estiman que ocurrirá en los próximos 100 años
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En diciembre de 2025, mientras la sonda MAVEN completaba una pasada por detrás de Marte con todos sus subsistemas funcionando con normalidad, la Red del Espacio Profundo de la NASA dejó de detectar su señal. Una velocidad de rotación inusualmente alta había agotado las baterías, desactivando el sistema de comunicaciones. En febrero de 2026, una comisión de expertos de la NASA determinó que recuperarla era inviable. Después de 11 años orbitando el Planeta Rojo y de haber respondido una de las preguntas más importantes de la planetología moderna, MAVEN orbita sola, sin nadie al otro lado. Y así lo seguirá haciendo durante décadas, hasta que la atmósfera marciana la derribe.

El mayor descubrimiento de MAVEN: el viento solar le robó la atmósfera a Marte

La misión MAVEN, sigla de Mars Atmosphere and Volatile EvolutioN, fue lanzada en noviembre de 2013 con un objetivo concreto: entender por qué Marte, que en el pasado albergó agua líquida en la superficie y tuvo un clima cálido y húmedo, es hoy un mundo frío, árido y con una atmósfera cien veces más tenue que la terrestre. La respuesta que encontró es contundente: el viento solar erosionó la atmósfera marciana a lo largo de miles de millones de años. Sin un campo magnético global que actuara como escudo, las partículas cargadas del Sol fueron arrancando moléculas de la atmósfera superior directamente al espacio.

Tal como reporta National Geographic España en su cobertura del fin de la misión, MAVEN también documentó estructuras irregulares en la capa cargada eléctricamente de la atmósfera superior de Marte, convirtiendo al planeta en un laboratorio natural para estudiar fenómenos disruptivos de ondas de radio similares a los que ocurren en la Tierra. Los datos recopilados durante sus 11 años de operación siguen siendo analizados por científicos de todo el mundo.

Qué le pasó: una rotación anómala que agotó las baterías y cortó las comunicaciones

El final de la misión fue abrupto e inesperado. Cuando la sonda pasó por detrás de Marte durante una maniobra de órbita rutinaria, todos los subsistemas funcionaban con normalidad. Al salir del lado opuesto, la Red del Espacio Profundo no recibió señal. La investigación posterior determinó que una velocidad de rotación inusualmente alta durante esa pasada agotó las baterías, lo que dejó sin energía al sistema de comunicaciones. Sin baterías y sin comunicaciones, la sonda quedó en un estado irrecuperable que una comisión de expertos confirmó en febrero de 2026.

El destino: orbitar entre 180 y 4.500 km hasta estrellarse en los próximos 100 años

MAVEN sigue orbitando Marte en una trayectoria elíptica que la lleva desde los 180 kilómetros de altitud hasta los 4.500 kilómetros. En el punto más cercano, la atmósfera marciana, aunque extremadamente tenue, contiene suficientes moléculas para generar una resistencia que frena ligeramente la sonda en cada pasada. Ese frenado acumulado reducirá progresivamente su órbita hasta que la gravedad marciana la atraiga definitivamente. Los expertos estiman que ese momento llegará en los próximos 100 años, cuando MAVEN se estrellará contra la superficie del Planeta Rojo y se unirá al cementerio de sondas, módulos de aterrizaje y róvers que yacen en Marte desde los primeros intentos de exploración en la década de 1970.

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