La Torre de Pisa es uno de esos monumentos que parecen desafiar las leyes de la física y la paciencia del tiempo. Su inclinación, lejos de corregirse por completo, es parte inseparable de su identidad. En 2025, el campanario medieval sigue erguido, inclinado pero estable, y los estudios recientes revelan por qué nunca dejó de moverse del todo y cómo logró sobrevivir a lo que parecía un destino inevitable: derrumbarse.
Una historia de más de ocho siglos
La construcción del campanario comenzó en 1173 bajo la dirección de Bonanno Pisano. Apenas cinco años después ya se inclinaba debido al terreno blando. Guerras y pausas en la obra retrasaron su finalización hasta 1372, con un resultado peculiar: una torre que parecía torcida como un plátano. Pese a su singularidad, la inclinación se convirtió en su sello distintivo.
Torre de Pisa
La altura de la torre es de 55,86 metros (183 pies 3 pulgadas) desde el suelo en el lado bajo y 56,67 m (185 pies 11 pulgadas) en el lado alto. El ancho de las paredes en la base es de 2,44 m (8 pies 0 pulgadas).
Su peso se estima en 14.500 toneladas (16.000… pic.twitter.com/RB6Ju0QWR9
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El riesgo de colapso y la gran restauración
Durante siglos la torre permaneció estable, pero en el siglo XX alcanzó una inclinación de 5,5°, lo que la puso al borde del colapso. En 1990 se cerró al público y comenzaron obras urgentes: se extrajo tierra del subsuelo y se aplicaron contrapesos. Gracias a ello se redujo la inclinación en 44 centímetros, devolviendo seguridad al monumento.
La inclinación actual en 2025
Hoy la torre se encuentra en “excelente salud”, según ingenieros italianos. Desde 2001 se enderezó ligeramente hasta alcanzar unos 4° de inclinación, suficiente para conservar su carácter sin riesgo de derrumbe. Incluso ha recuperado 4 centímetros más en los últimos años. Se estima que seguirá así durante al menos dos o tres siglos más.
La Torre de Pisa
Cuando se construyó hace más de 850 años, no se consideró el suelo arenoso e inestable sobre el que se asentaron los cimientos. Posteriormente esto le confirió su caprichosa forma inclinada, célebre en todo el mundo.
La Torre de Pisa se ha resistido a caer… pic.twitter.com/eQXmHqJjPT
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La geología como explicación y salvación
El suelo sobre el que se asienta —una mezcla de arcilla, arena y limo— es el gran responsable de la inclinación. La deformación lenta evitó un colapso repentino, y curiosamente, esa misma base blanda también la protege de terremotos: absorbe la energía de las ondas sísmicas, convirtiendo su debilidad en fortaleza.
Fuente: Meteored.