La historia de la tecnología humana suele contarse a partir de las herramientas de piedra: el sílex tallado, las hachas bifaciales, las puntas de lanza. La madera casi no aparece en ese relato —no porque no se usara, sino porque se desintegra. Los materiales orgánicos raramente sobreviven cientos de miles de años. Pero en el fondo de un antiguo lago de Grecia, en condiciones de humedad que actuaron como conservante natural durante casi medio millón de años, un equipo de arqueólogos encontró algo que cambia la narrativa: dos herramientas de madera trabajadas a mano, con 430.000 años de antigüedad, que son hoy los utensilios de madera sostenidos en mano más antiguos conocidos de toda la historia humana.
El yacimiento de Marathousa 1: un lago que guardó lo que la tierra destruye

El sitio se llama Marathousa 1 y está ubicado en la cuenca de Megalópolis, en el Peloponeso griego. Fue excavado por un equipo internacional liderado por Annemieke Milks, de la Universidad de Reading, en colaboración con investigadores griegos de la Universidad de Tubinga y otras instituciones. Lo que hace excepcional al yacimiento es su contexto geológico: se trata de los sedimentos del fondo de un antiguo lago, un ambiente naturalmente saturado de agua que retarda la descomposición de materiales orgánicos de manera muy eficaz.
Las herramientas fueron halladas junto a restos óseos de elefantes, lo que sitúa el contexto: el lugar fue probablemente un punto de caza o procesamiento de grandes animales hace más de 400.000 años. La asociación entre las herramientas de madera y los huesos de megafauna sugiere que los homínidos que frecuentaban el lugar ya integraban distintos materiales en sus actividades de subsistencia de una manera más compleja de lo que se solía imaginar para esa época.
Dos objetos tallados con precisión: qué son y qué revelan
Los dos objetos recuperados no son ramas caídas. Son piezas de madera que muestran evidencia clara de talla intencional: bordes trabajados, formas funcionales, superficies modificadas de maneras que solo pueden explicarse por la acción de manos con intencionalidad. Los investigadores los describen como herramientas de mano multifuncionales, posiblemente usadas para cavar, golpear o procesar alimentos y materiales.
El análisis de los objetos revela que los homínidos que los fabricaron no solo tenían acceso a la madera como material: sabían seleccionarla, tallarla y darle forma útil. Eso implica un conocimiento técnico transmitido socialmente, planificación y comprensión de las propiedades del material. «Los primeros humanos eran mucho más hábiles y creativos de lo que se pensaba«, señaló el equipo en el comunicado que acompaña la publicación en los Proceedings of the National Academy of Sciences.
Por qué el registro de madera es tan escaso —y tan valioso

El problema con la madera en arqueología es que no sobrevive. La piedra, el hueso, la cerámica: todos resisten el tiempo en condiciones normales. La madera, bajo presión, humedad variable, temperatura y microorganismos, se descompone en siglos o milenios. Eso crea un enorme sesgo en el registro arqueológico: los materiales orgánicos que los homínidos usaban cotidianamente —madera, fibras, piel— casi nunca llegan hasta nosotros, y tendemos a inferir sus capacidades tecnológicas solo a partir de lo que sí se conserva.
Las pocas excepciones son extraordinariamente informativas. En 2023, arqueólogos de la Universidad de Liverpool publicaron el hallazgo de la estructura de madera más antigua conocida —una plataforma de 476.000 años encontrada en Zambia—, también en condiciones de sedimento húmedo que la preservaron. Marathousa 1 añade ahora el capítulo de las herramientas portátiles al mismo período del Pleistoceno Medio, demostrando que el uso sofisticado de la madera no fue una innovación tardía del Homo sapiens sino una práctica establecida mucho antes.
Quiénes eran estos fabricantes de herramientas
Hace 430.000 años, el Homo sapiens moderno no existía todavía. Los homínidos que habitaban Europa en ese período pertenecían probablemente al Homo heidelbergensis o a poblaciones relacionadas, el linaje que eventualmente derivaría hacia los Neandertales en Europa y el Homo sapiens en África. Atribuirles la capacidad de fabricar herramientas de madera sofisticadas cambia la imagen que teníamos de su nivel cognitivo y tecnológico: no eran seres apenas más avanzados que los australopitecos, sino homininos con habilidades técnicas que merecen ser reconocidas en su propio derecho.