Preocupa la nueva variante de COVID-19 que avanza rápidamente en EE.UU. Los datos de la CDC muestran que la NB.1.8.1 ha empezado a suplantar a otras cepas del coronavirus en circulación.
Según informa el último Nowcast de los CDC para las últimas dos semanas hasta el 7 de junio, la NB.1.8.1 probablemente esté causando el 37% de todos los casos de COVID-19 en EE.UU., apenas por debajo de la variante dominante actual, la LP.8.1 (38%). Es un cálculo, pero las cifras de los CDC indican que desde el mes pasado aumentaron en mucho los casos por NB.1.8-1 desde el mes pasado, cuando se detectó por primera vez. Aunque no hay certezas, es posible que la NB.1.8-1 provoque un pico renovado de COVID-19 este verano.
La OMS reconoció a mediados de mayo a la NB.1.81 como variante que había que monitorear, aunque inicialmente se la había detectado hacia finales de enero. Desde entonces se ha convertido en un riesgo cada vez mayor. A comienzos de junio casi una cuarta parte de todos los casos del mundo se cree que han sido causados por la NB.1.81, según datos de la OMS. La actividad del COVID-19 en general ha ido en aumento en algunas regiones del mundo y la NB.18.81 se ha vinculado con la aparición reciente de casos y hospitalizaciones en partes de Asia, incluyendo a China.
Hasta este momento, en EE.UU. la situación no parece estar empeorando de manera dramática. La tasa de positividad en pruebas para COVID-19 hasta la semana pasada es de 3%, apenas un poco más que en la semana anterior. También se mantienen bajas las cifras de hospitalizaciones y muertes relacionadas con el COVID-19. La NB.18.1 parece no causar enfermedad más grave en promedio que las demás variantes que circulan. Hoy las variantes siguen siendo del linaje Omicrón del virus, lo que significa que no cambiaron demasiado en el nivel genético, y que los refuerzos actualizados de las vacunas deberían seguir siendo efectivos contra la NB.1.8.1.
¿Qué podría cambiar?
Al mismo tiempo, la NB.1.81 tendría diferencias suficientes respecto de otras cepas como para convertirse en la variante dominante, y hay evidencia que sugiere que la NB.1.8.1 posee mutaciones que podrían aumentar su contagiosidad. El invierno pasado fue calmo en cuanto a COVID-19, con baja circulación pero eso podría significar que en el verano se produzca un pico, según los expertos.
“No anticipamos que la variante NB.1.81 presente un riesgo mayor para la salud pública en comparación con otras variantes descendientes de la Omicrón, ni esperamos un impacto significativo en la efectividad de la vacuna contra la enfermedad grave”, dijo Edoardo Colzani, jefe de la unidad de Virus Respiratorios en el Centro Europeo de Control y Prevención de Enfermedades, en declaraciones del fin de semana. “Pero luego de un invierno con baja circulación del SARS-CoV-2, la inmunidad de la población podría haber disminuido, en particular en los adultos mayores y personas en riesgo de enfermedad grave, lo que aumenta la vulnerabilidad a medida que crece la actividad del virus”.
Gracias a la vacunación y la inmunidad de la población el riesgo del COVID-19 se ha reducido en mucho con el tiempo. Sin embargo, este verano podría traernos un feo recordatorio de lo que puede causar.