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Imagen: Twitter

La siguiente secuencia sirve como ejemplo perfecto para demostrar cómo el campo de visión en el que nos encontramos puede afectar la percepción de la velocidad.

El clip nos muestra desde diferentes ángulos un tren movimiento. Una pieza compartida por Akiyoshi Kitaoka, profesor de psicología en la Universidad Ritsumeikan de Japón, para explicar, por ejemplo, cómo el mismo cine es capaz de crear en escenas la ilusión de una velocidad que no lo es.

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En el caso del cine, los cineastas pueden optar por usar una lente gran angular para hacer que un objeto que se acerca a la cámara parezca moverse más rápido. Como explican en Premium Beat:

Por el contrario, cuando se graba un objeto en movimiento desde atrás o al frente, una lente gran angular sería más apropiada. Las lentes estrechas tienden a comprimir la profundidad visual, mientras que las lentes más anchas la expanden. Lo que esto significa: si filmaras el mismo objeto que se acerca a la cámara directamente, con un teleobjetivo de 250 mm y un objetivo gran angular de 14 mm, el objeto crecería en tamaño percibido mucho más rápido y drásticamente con el gran angular. Esta acentuación de la distancia en el eje Z es ideal para sobrevuelos, primeros planos del sujeto en movimiento y, de nuevo, cualquier toma de la parte frontal o posterior del sujeto en movimiento.

Y ahora puedes volver a apreciar la secuencia cuantas veces quieras, porque aunque lo parezca, en realidad la velocidad es siempre la misma. Lo único que realmente cambia es el marco de referencia y, por supuesto, el zoom que lo transforma todo. Cuanta más distancia focal se añade, más se desfigura la perspectiva de forma que, lo que antes parecía más lejano, va pareciendo menos y menos, mientras el tiempo se mantiene constante. [Premium Beat via Digg]

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