Saltar al contenido
Noticias

La venta de pastillas contra la radiación para protegerse de un ataque nuclear se ha disparado en EE.UU (pese a que son inútiles)

Por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

Donald Trump y Kim
Jong-un se enzarzaron en una discusión sobre quién tenía el “botón rojo” de un
eventual ataque nuclear más grande. Resulta que tras este cruce de
declaraciones, muchos estadounidenses acudieron preocupados a comprar píldoras
“contra la radiación”. Agotaron sus existencias.

Al parecer, poco después de que Trump respondiera
a Kim en Twitter, los gerentes de las tiendas de todo el país notaron un
aumento en las ventas de pastillas de yoduro de potasio, las mismas que a menudo
se anuncian como capaces de bloquear la radiación de la lluvia nuclear.

Uno de ellos fue Troy Jones, del sitio
web www.nukepills.com, quien le dijo a NPR
que la demanda “se disparó. El 2 de enero, básicamente obtuve un suministro de
yoduro de potasio para un mes y lo vendí en 48 horas”. En dos días, Jones dice
que envió aproximadamente 140.000 dosis de las pastillas. Además, algunas
farmacias han visto un aumento similar en las ventas.

Lo cierto es que, no sólo parece bastante
absurdo el hecho de acudir a la compra masiva de estas pastillas, es que,
literalmente, no van a salvar a nadie de un eventual ataque nuclear y la posterior radiación. De hecho, los
expertos en salud radiológica dicen que es casi lo último que la gente necesita
en un equipo de supervivencia ante una evento nuclear, especialmente con el
tipo de ataque que Corea del Norte podría ser capaz de realizar.

¿Por qué? Porque Corea del Norte está
trabajando para miniaturizar los dispositivos nucleares que ha detonado y
perfeccionar un misil balístico intercontinental que llegue a miles de kilómetros
de distancia. La cabeza nuclear de estos misiles es probable que explotara muy
por encima de una ciudad, lo que provoca relativamente poca lluvia radioactiva.

Las partículas radiactivas se forman y se
dispersan cuando la suciedad y los residuos se absorben debido una explosión
nuclear, entonces se irradian a niveles peligrosos, y se introducen en la
atmósfera y se rocían a grandes distancias. Precisamente, uno de los productos
en la precipitación radiactiva es el yodo radiactivo. El yodo es absorbido y
utilizado por la glándula tiroides en el cuello, por lo que las formas
radioactivas pueden concentrarse allí y desarrollar, por ejemplo, un cáncer.

Las píldoras KI (de yoduro de potasio),
que cuestan entre unos pocos centavos y más de un dólar por pastilla en
Internet, pueden bloquear esa absorción, aunque no sin riesgos de efectos
secundarios. Además, el yodo radiactivo representa un pequeño porcentaje de los
elementos a los que estaría expuesto el cuerpo humano en caso de un desastre
nuclear.

Incluso la mayoría de los kit de
“supervivencia” no incluyen estas pastillas de yoduro de potasio. Como explica Brooke
Buddemeier, física y experta en radiación del Laboratorio Nacional Lawrence
Livermore:

La mayoría de la gente parece pensar en
las pastillas de yoduro de potasio como algún tipo de fármaco antirradiación.
No lo son. Son para prevenir la absorción de yodo radiactivo, que es un
radionúclido de entre los miles de radionúclidos que existen.

Por tanto, y ante una posible explosión
nuclear, probablemente sea más factible que pienses en cómo refugiarte, que en
unas pastillas “anti radiación” como si fueran a funcionar a modo de protector
estomacal. [NPR]

Compartir esta historia