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Ciencia

Las amenazas invisibles que deja una inundación: lo que podés contraer sin darte cuenta

Más allá de los daños visibles, una inundación puede desatar una cadena silenciosa de enfermedades peligrosas. Desde infecciones cutáneas hasta virus intestinales y parásitos, el riesgo persiste cuando el agua comienza a bajar. Descubrí qué afecciones están al acecho y cómo protegerte, incluso cuando creés estar a salvo.
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Cuando una ciudad se inunda, las imágenes más impactantes suelen ser los autos flotando, las casas bajo el agua o las personas evacuando. Sin embargo, la verdadera amenaza puede aparecer después: el agua contaminada se convierte en un canal perfecto para propagar enfermedades graves que muchas veces no presentan síntomas inmediatos. Conocer estos peligros invisibles es clave para prevenir complicaciones de salud que podrían afectar a miles tras el desastre.

Las amenazas invisibles que deja una inundación: lo que podés contraer sin darte cuenta
© DIALO Photography -Pexels

Infecciones que surgen con el agua contaminada

Tras una inundación, el contacto con agua sucia puede desencadenar una serie de enfermedades potencialmente mortales. Una de las más conocidas es la leptospirosis, provocada por bacterias que transportan las ratas. Genera fiebre alta, vómitos, dolores musculares y, si no se trata a tiempo, puede llevar a la muerte.

Otra afección común es el tétanos, producido por una toxina bacteriana que penetra en el cuerpo a través de heridas. Aunque no es contagioso, puede causar rigidez muscular severa y espasmos si no se administra la vacuna.

La hepatitis A, en tanto, se transmite por vía fecal-oral, generalmente a través de agua o alimentos contaminados. Sus síntomas pueden incluir ictericia, fatiga intensa y malestar estomacal.

Las enfermedades diarreicas agudas, como el cólera, también son frecuentes. Pueden provocar deshidratación severa si no se tratan, representando un riesgo letal en contextos con escasa atención médica.

Problemas de piel, insectos y parásitos: un combo silencioso

La falta de higiene y el hacinamiento posterior a las inundaciones favorece la propagación de afecciones cutáneas como la sarna o la pediculosis (piojos). Aunque parezcan menores, si no se tratan pueden provocar infecciones secundarias más graves.

El agua estancada, además, se convierte en un criadero ideal para mosquitos como el Aedes aegypti, responsable de transmitir dengue y fiebre amarilla. Las epidemias no tardan en surgir si no se toman medidas urgentes de fumigación y prevención.

Las amenazas invisibles que deja una inundación: lo que podés contraer sin darte cuenta
© Serge Lavoie – Pexels

Por último, enfermedades parasitarias como la giardiasis o la ascariasis también pueden aparecer por el consumo de agua o alimentos en mal estado, afectando principalmente a niños y personas con defensas bajas.

Cómo actuar si estuviste expuesto

Si tuviste contacto con agua de una inundación, usá protección siempre que sea posible: botas, guantes y vendajes impermeables en heridas. En su defecto, bolsas plásticas bien cerradas pueden servir como barrera improvisada. Lavate bien las manos con agua segura y evitá consumir productos que hayan tocado el agua contaminada. La prevención, en estos casos, puede ser literalmente una cuestión de vida o muerte.

Fuente: National Geographic.

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