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Ciencia

Las aves del sur de España están trasladando el plástico de los vertederos a los humedales

Un estudio revela cómo las aves actúan como vectores involuntarios de contaminación, desplazando desechos desde los basureros hacia ecosistemas protegidos.
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Un viaje inesperado: del vertedero al humedal

La escena resulta familiar: cigüeñas y gaviotas revoloteando sobre montañas de basura. Pero tras esa imagen cotidiana se esconde un proceso mucho más complejo y preocupante.
Investigadores andaluces han descubierto que estas aves no solo se alimentan en los vertederos, sino que también transportan plásticos a humedales y reservas naturales, afectando ecosistemas frágiles como los de la Laguna de Fuente de Piedra o la Bahía de Cádiz.

El hallazgo, resultado de años de trabajo de campo y análisis de laboratorio, demuestra que las aves acuáticas se han convertido en biovectores de contaminación plástica, un fenómeno apenas estudiado hasta ahora fuera del ámbito marino.

Cómo viajan los plásticos

Aves como la cigüeña blanca, la gaviota sombría y la gaviota patiamarilla repiten a diario un itinerario fijo: se alimentan en vertederos y descansan en humedales.
Durante ese trayecto, regurgitan egagrópilas —bolas de restos no digeribles— cargadas de fragmentos de plástico, goma o vidrio.
El resultado: una transferencia constante de residuos artificiales hacia ecosistemas naturales, donde los materiales se acumulan y permanecen durante años.

Las aves del sur de España están trasladando el plástico de los vertederos a los humedales
© FreePik

Para cuantificar este fenómeno, el equipo combinó el análisis de las egagrópilas con datos de geolocalización por GPS y censos poblacionales. De este modo, pudieron estimar la cantidad de plástico transportado por cada especie.

Cientos de kilos al año

Los resultados son alarmantes.
En la Laguna de Fuente de Piedra (Málaga) —conocida por su colonia de flamencos— las gaviotas sombrías trasladan más de 400 kilos de plásticos anuales desde vertederos cercanos de Málaga, Sevilla y Córdoba.
En el Parque Natural de la Bahía de Cádiz, las tres especies analizadas acumulan alrededor de 530 kilos de plásticos cada año, aunque con patrones diferentes:

  • La cigüeña blanca, por su tamaño, transporta más plástico por individuo.
  • La gaviota sombría, más numerosa, es la que más residuos mueve en total (285 kg anuales).
  • La gaviota patiamarilla mantiene una presencia constante durante todo el año, mientras que las otras especies lo hacen estacionalmente.

Incluso se detectaron diferencias en los materiales: solo las cigüeñas transportaban gomas de silicona, un hallazgo sin explicación clara.

Ecosistemas bajo amenaza

El impacto no se limita a las aves. Los plásticos grandes pueden provocar asfixia, bloqueos digestivos o estrangulamientos, mientras que los microplásticos y sus aditivos químicos actúan como disruptores endocrinos, alterando la reproducción y el metabolismo de múltiples especies.
Además, estos compuestos pueden entrar en la cadena alimentaria, afectando a peces, plantas y aves que comparten los mismos humedales.

El problema es especialmente grave en ecosistemas endorreicos como Fuente de Piedra, donde el agua no tiene salida natural. Allí, los contaminantes —incluidos los plásticos— se acumulan y se concentran con el paso del tiempo.

Las aves del sur de España están trasladando el plástico de los vertederos a los humedales
© FreePik

Soluciones posibles y dilemas

La Unión Europea ha propuesto limitar el acceso de aves a vertederos mediante medidas disuasorias, aunque los científicos advierten que estas podrían afectar la supervivencia de especies que ya dependen de esos entornos para alimentarse.
El equilibrio entre conservación y control sigue siendo frágil.

Mientras tanto, la acción individual sigue siendo crucial:
reducir, reutilizar y reciclar sigue siendo el modo más eficaz de frenar el flujo de plásticos hacia los ecosistemas naturales.

Un llamado desde los cielos

El estudio deja un mensaje claro:

Cada vuelo de una cigüeña o una gaviota puede convertirse en un vector de contaminación o en un símbolo de esperanza.
La decisión, en gran parte, depende de cómo gestionemos nuestros residuos.

 

 

Fuente: TheConversation.

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